Los días se vuelven nublados con vientos soplando ligeramente, las hojas marchitas caen esparciéndose sobre el suelo, poco a poco el aire se va tornando frío, haciendo a un lado al intenso calor. Llego al instituto por la mañana tiritando, no tenía puesto el blazer. Adoro los días nublados y el viento frígido, aunque no tenga mucha resistencia a ello. Desde la entrada del edificio masculino, Santiago dice mi nombre fuertemente. Giro hacia él y lo veo corriendo, aproximándose hacia mí con un blazer en la mano. —¿Tienes frío? Usa esto —me lo entrega. —No puedo aceptarlo, ¿qué usarás tú? —pregunto preocupada. —El mío quedó en las duchas masculinas, este es de Diego —mis ojos se iluminan —lo dejó en mi casa una vez y me pidió que lo trajera hoy, ya que va cambiando el clima caluroso al o

