Salgo del vestuario de la cancha y me dirijo al aula luego de escuchar el timbre. Marina se asombra al verme con los ojos hinchados y enrojecidos de tanto llorar. —Dalila, ¿qué te sucede? —coloca la mano sobre mi hombro con suavidad. —Nada, solo quiero volver pronto a mi país —respondo indiferente. Probablemente la haga pensar que estoy haciendo dramas, pero no me importa con tal de no hablar acerca de lo que sucedió; además, Marina no sabe nada sobre ello. La maestra de artes entra en el aula y todas nos sentamos. Marina sigue preocupada, pero no puede continuar hablándome durante las horas de clase. Cuando llega el término de clases, suena el timbre haciendo que todos los estudiantes salgan de las aulas. Camino hacia la salida y veo a Soraya de espaldas, corro hasta ella y la abrazo

