Cora lo miró intensamente, sintiendo cómo la ira y la confusión se mezclaban en su pecho. No podía entender lo que estaba pasando, ni por qué Tylor y Dante estaban actuando de esa forma, como si la estuvieran manipulando. —Tienes idea de lo que estás haciendo, Tylor? —dijo Cora, con voz firme y algo temblorosa—. Dante también está detrás de mí. Están jugando conmigo, ¿sabes? Saben muy bien quiénes son mis hermanos, quién es mi padre, lo que pueden hacer para protegerme. Y de repente, aparecen ustedes dos, queriendo controlar mi vida, jugar conmigo. ¿A dónde quieren llegar con esto? —La indignación en su voz era evidente, y aunque intentaba mantener la calma, sentía que todo se desmoronaba a su alrededor. Tylor la observó en silencio, dejando que las palabras de Cora se quedaran flotando

