Más tarde, ya en la universidad, el día transcurrió con la tensión de la noche anterior aún latente en el ambiente. Durante las primeras horas, Cora estuvo sola; Lucero tenía materias complementarias que cursaba de forma virtual. A medio día, llegó Lucero, y al encontrarse en la cafetería, la conversación no tardó en volverse animada y un tanto polémica. —Dime, Lu, ¿hiciste las clases o volviste a follar con mis hermanos? —preguntó Cora con una sonrisa sarcástica. —¡Estás loca! Si no fuera por las pastillas que tomé, creo que ni podría caminar de lo… —dijo Lucero, antes de que Cora le tapara la boca. —Por favor, ¡suficiente! —intervino Cora—. Tuve con escucharlos y verlos follarte para que vengas a darme detalles. Las risas se desataron cuando se sentaron juntas. Fue en ese momento cua

