CELESTE Me revuelvo en la cama, todavía medio atontada, y escucho voces bajito alrededor. Siento unos dedos que me apartan el pelo de la cara. —Tuvo un ataque de ansiedad, pero ya está más tranquila. Se asustó bastante —escucho la voz de Vivienne. —¿Está bien ahora? —pregunta Ingrid, se le nota la preocupación. ¿Ingrid? ¿Qué rayos hace aquí? —Llamé a la doctora Rosa, me dijo que es normal que le den bajones de ansiedad y depresión en este último mes del embarazo, que lo mejor es que no tenga presión encima —dice Vivienne. Abro los ojos de golpe y me doy cuenta de que no estoy en mi cama, sino tirada en el sofá, con la cabeza en las piernas de Ingrid, que me acaricia el pelo. Veo a Vivienne, sentada en el sillón, con lágrimas cayéndole, y se me hace un nudo en la panza. Me siento mal

