CELESTE Vivienne no cambia, siempre tan metiche. Apenas ve que desbloqueo el celular y ya está estirando la mano. —¡Vale, muéstrame la foto! —me dice. Estamos en su cuarto, pasando la noche juntas porque según ella ya casi no compartimos tiempo como antes. —Espera, ya la busco —le contesto, hasta dar con la imagen de Alberto. Se la paso. —¡Qué HOMBRE! —suelta mientras se ríe mirando la pantalla. Yo me echo en su cama, una mano apoyada en la panza, medio sonriendo. —Se pone rojo cada vez que se pone nervioso —le digo. Ella me clava los ojos con esa mirada burlona. —¿Y este bombón ya te invitó a salir? —No empieces —respondo antes de que comience con su teatro. —Ya te dije varias veces, no es una cita. Solo salimos como amigos. Y si fuera una cita, igual le habría dicho que no. Vi

