CELESTE Ingrid me susurra al oído: —Ve a casa cuando gustes… y no te olvides de mostrarle a Cassian lo que hemos hablado. Solo le lanzo una media sonrisa y asiento con la cabeza. Antes de meterse al coche, lanza un beso al aire y dice: —Vivienne, después hablamos, también quiero ver a tu mamá más tarde. —Ey, Celeste, quita esa cara, que no es como si no la fueras a ver nunca más —me dice Erling mientras me empuja de forma juguetona. —¡Ay! ¡Eso dolió! —me quejo, haciéndome la ofendida mientras me sobo el hombro. —No seas exagerada. Tu no eres la reina del drama, ese título lo tiene Vivienne —dice él con una risa burlona. Ella no se lo piensa y le suelta un golpe certero en el estómago. —Gracias, mi amor. Se lo tenía ganado —digo entre carcajadas, y arrastro a Vivienne conmigo par

