19. Aclarando las ideas

1429 Palabras
POV IASON Volver al coche y sentarme al lado de él fue un acto de autocontrol, cada fibra de mi cuerpo quería gritarle, enfrentarlo, exigirle todas las respuestas que me tiró en forma de silencios, pero no lo hice, me tragué todo, como siempre... El camino de vuelta fue largo, o al menos así se sintió, no porque Alekos hablara, porque no dijo una sola palabra, sino porque todo en mi cabeza no paraba de dar vueltas. “Porque su madre…” “Hay cosas que es mejor no remover.” No soy idiota, no necesitas terminar la frase cuando la mirada lo dice todo, la conociste más de lo que dices papá.. A Daphne y no fue cualquier cosa, fue algo grande, algo tan fuerte que todavía, tantos años después, no puedes ni hablarlo en voz alta. ¿Y Theo? Ella es el epicentro de todo esto y de repente, todo empieza a encajar, el odio de mi madre, las advertencias disfrazadas de consejos, el control, las veces que me quiso lejos de Theo, incluso cuando éramos más jóvenes... Y ahora esto, Alekos llevándome a una mald¡ta villa en medio de la nada solo para decirme que no me acerque más a ella ¿Es en serio? ¿Qué tan jodida está esta historia? ¿por qué me dijo todo eso? ¡Y para colmo a medias! no entiendo un carajo y estoy frustrado.. ¿por que con papá todo tiene que ser así? Otro celular para comunicarnos y solo por chat cifrado.. como si quisiera que nadie en el mundo supiera que se comunica conmigo ¡Soy su hijo! Me pasé la mano por la cara, tratando de calmarme, pero no funcionó, no podía parar de pensar en Theo, en sus hermosos ojos azules cuando llegó, en cómo se tragaba todo lo que sentía, en lo que hicimos, en cómo me miró después, no fue solo sexo.. no esta vez... ella ya lo sabe, la forma en que me enfrentó… ella ya sabía cosas... Muchas y aún así vino, se entregó, me eligió y yo… yo no pienso soltarla, no ahora que sé lo que está en juego. Cuando por fin llegamos a la ciudad, me bajé del coche sin despedirme, papá ni se molestó en decirme nada, como si ya supiera que la guerra había empezado, caminé sin rumbo por un rato, con el teléfono en la mano, no iba a escribirle, no podía, necesitaba un momento para poder pensar, pero tenía que hacer algo, no iba a quedarme quieto, no otra vez, por primera vez en mucho tiempo, vi algo que nunca pensé ver... Alekos Drakos, dudando, mostrando una grieta y eso, en alguien como él, es una oportunidad.. Y Theo… Theo es mía, pero no me acercaré, me mantendré alejado de ella para que mi padre piense que ganó, pero en realidad estoy pensando en la manera más rápida de descubrir la verdad y acabar con esto de una vez por todas.. NARRADOR OMNISCIENTE Kira no había dormido bien en días, tenía el estómago revuelto, no por algo que hubiera comido, sino por la sensación constante de que algo muy feo se estaba gestando alrededor de Theo, lo presentía, lo olía en el aire y ese instinto nunca le fallaba, esa mañana, mientras revisaba unos documentos que había pedido con una excusa cualquiera, ahora que trabajaba en la empresa Laskaris era más fácil, uno de los nombres resaltó en la hoja como si lo hubieran subrayado con sangre... Melina Drakos -Dueña parcial, y por unos meses, única firmante de una de las subsidiarias que pertenecían antes a Daphne Laskaris- pensó en voz alta -¡No puede ser…- susurró Kira, empalideciendo, volvió a repasar las fechas, las transferencias, las firmas, todo.. ahí estaba la evidencia, Melina se había hecho con un pedazo del imperio de Daphne justo antes de su “accidente” y luego, como si nada, todo había vuelto a quedar bajo el nombre de Alekos -¡¿Qué demonios hicieron?! ¿cómo es que esto aparece aquí? ¿Cómo es que Theo no lo vió antes? Kira se levantó de golpe, abrió su diario, ese que escondía a simple vista y empezó a anotar rápido, sin respirar casi, cada detalle, cada vínculo, estaba por estallar, pero no podía decírselo aún a Theo, no justo ahora, cuando parecía estar recuperándose y mucho menos… ahora que estaba tan feliz con Iason, la forma en que Theo se abrazó a sí misma esa mañana, en el silencio lleno de palabras que no dijo, Kira lo notó y aunque ella nunca lo admitiría en voz alta, le gustaba verla así.. tranquila y sonriendo genuinamente.. suspiró, cerró el diario, primero debía entender toda la verdad... Después… hablaría con su mejor amiga aunque eso implicara causarle dolor... En casa, Nadia miraba a Theo desde la puerta de la cocina, la joven estaba sentada en el sofá, con una taza de café entre las manos y la mirada perdida, algo había cambiado en ella, lo sentía y entonces lo vio, una mancha en el cuello, pequeña, pero visible.. no hacía falta ser un genio para entenderlo, Nadia se acercó, lenta, como si cada paso le pesara más que el anterior, Theo levantó la vista, sorprendida por su presencia. -¿Pasa algo? —preguntó con voz suave Pero Nadia no respondió, se quedó ahí, parada frente a ella, con los ojos llenos de algo que Theo no había visto nunca en ella, dolor y miedo. -Dime que no es cierto…- murmuró Nadia, apenas audible. -¿De qué hablas?- respondió Theo -¡Dime que no estuviste con ese muchacho!- alzó la voz, temblorosa -¡Con ese… Drakos!- Theo no respondió, bajó la vista. -No…- susurró Nadia, con una mano sobre el pecho, como si le faltara el aire -No puede ser, no él... Cualquiera menos él, Theodora- -No entiendo por qué reaccionas así, no es lo que piensas…- -¡Claro que es lo que pienso!- gritó Nadia, con lágrimas en los ojos -¡Y tú no entiendes nada!- Theo se puso de pie, confundida -¿Qué? ¿Qué es lo que no entiendo?- Pero Nadia no podía decirlo, se mordió los labios, sacudió la cabeza y se limpió las lágrimas con rabia -Tienes que alejarte de él ¡Ahora! ¡Antes de que sea demasiado tarde!- -¿Por qué?- Theo ya no preguntaba como una pequeña confundida, sino como una mujer a punto de estallar -¿Qué me estás ocultando?- Nadia respiró hondo, dió un paso atrás -Porque hay cosas… que si salieran a la luz… no solo romperían tu corazón Theodora, romperían todo lo que eres, todo lo que fuiste y todo lo que hizo tu madre para...- y ahí, en ese silencio tenso, todo cambió. Theo ya no era una chiquilla, Nadia ya no podía protegerla con mentiras y el pasado… ya no podía esconderse por mucho más tiempo, pero no podia, no así, no ahora, con lágrimas en los ojos salió de ahí tan rápido como pudo, dejando a Theo con una enorme confusión... POV NADIA No debí gritarle, lo sé, no así, pero cuando vi su cara, sus ojos, su cuello… Dios mío, fue como si todo se me viniera encima de golpe. Theo no tiene idea de quién es, de lo que es y tampoco sabe quién es él, quién es Iason Drakos realmente, no el heredero del imperio del hombre que alguna vez… que alguna vez amó a su madre como nadie, la verdad me pesa, me quema y aún así, la he llevado dentro por años, porque era lo que Daphne me pidió, porque prometí cuidarla, aunque eso implicara mentirle a Theo todos los días de su vida, pero ahora todo está enredado ya no puedo sostener esta red de silencios sin que me tiemble la voz.. Theo está enamorada, lo ví en su mirada y no me atrevo a juzgarla... ¿Cómo podría? Si yo misma vi cómo Daphne se consumía por Alekos aunque le rompía el alma, el amor no pide permiso, solo arrasa.. pero si supiera... si Theo supiera la verdad… no solo se alejaría de Iason, se alejaría de sí misma ¿Y si ya es tarde? ¿será que Drakos sabe de esto? ¿Y si ese hombre.. ese demonio con cara de mármol está jugando otra vez con todos? ¡No lo voy a permitir! Aunque me cueste el alma, aunque me odie, voy a protegerla, así tenga que ponerme contra el mismísimo Alexandros Drakos...
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