18.Dudas

1781 Palabras
NARRADOR OMNISCIENTE La casa estaba en silencio, salvo por el chisporroteo suave de la sartén donde Nadia freía unas rebanadas de pan, el olor a mantequilla y canela llenaba la cocina, Theo estaba sentada en la mesa, descalza, con el cabello suelto y un café entre las manos. La calma parecía rara, como si ambas supieran que era solo un respiro antes de la tormenta. -¿Sabes?- empezó Nadia, mientras daba vuelta al pan con una espátula -Siempre supe que tu tía Calliopi no era de fiar- Theo levantó la mirada, sorprendida -¿Desde cuándo? ¿Por eso te sientes incómoda cuando está ella verdad? -Asi es... desde siempre- respondió Nadia, con esa voz grave que no necesitaba subir el tono para imponerse -Tu madre la conocía mejor que nadie, siempre decía que Calliopi vivía con una sonrisa en la cara, pero con cuchillos en las manos, yo pensé que exageraba… pero no, tu madre tenía razón- Theo suspiró y bebió un sorbo de jugo -Nunca pensé que Calliopi pudiera llegar tan lejos, a veces me pregunto si mamá lo sabía todo…- Nadia dejó la espátula y se apoyó en la barra, mirándola fijo -Daphne era más lista de lo que cualquiera imaginaba sí, sabía que su hermana tenía veneno en la lengua, pero nunca imaginó que sería capaz de venderla por unas cuantas monedas- Theo apretó los labios, el nombre de su madre aún dolía como si lo hubieran tallado a fuego en su pecho -Háblame de ella… de cómo era... Viví toda mi vida a su lado y nunca terminé de conocerla- Nadia sonrió con tristeza, pero sus ojos brillaron -¿De Daphne? Dios, era única, tenía esa manera de caminar, segura pero ligera, como si no tuviera miedo de nada... y siempre olía a jazmín, ¿te conté eso? No importaba la hora, el jazmín la seguía, era una mujer con carácter, pero también con un corazón enorme, aunque sabía ocultarlo, siempre defendía a todos, incluso a quienes no lo merecían…- hizo una pausa, mirando el pan como si ahí hubiera una memoria que la tocaba -Creo que por eso terminó pagando tan caro- Theo se quedó en silencio, con un nudo en la garganta -¿Crees todo eso en verdad? Jamás ví esa parte de ella, supongo que no me tenía la suficiente confianza.. o el suficiente cariño par dejarme verlo- suspiró -¿Sería tonto preguntar si estaba orgullosa de mi?- Nadia la miró, con una ternura casi maternal -Oh cariño! Ella te amaba más de lo que imaginas Theo... Daphne te enseñó a ser fuerte, aunque nunca te diste cuenta... si hoy te enfrentas a esa gente, es porque llevas su fuego en la sangre, estaría muy orgullosa de ti.. está, dónde quiera que se encuentre lo está- la abrazó y a Theo se le dibujó una pequeña sonrisa en el rostro, un silencio cálido se extendió entre ambas, solo se escuchaba el sonido del pan dorándose, Nadia le sirvió un plato a Theo, dándole un toque en la mano -No te dejes consumir por el odio hacia Calliopi o Melina, eso es lo que ellas quieren y lo último que habría querido tu mamá, usa tu cabeza Theo... eso y tu corazón- Theo asintió, en su interior, sentía que esa charla era una chispa, tal vez mamá nunca estuvo tan lejos como creía, un rato después Nadia se fue, dejando pensativa a Theo La noche estaba tranquila, y eso era raro... Theo y Kira estaban en el balcón del departamento, con un par de cervezas frías y una manta compartida, era un momento que la joven Laskaris solo pasaba con Kira y tenía años sin hacerlo, la ciudad se veía viva a lo lejos, llena de luces que parecían moverse al ritmo del viento. Kira dio un sorbo largo a su botella y la miró con curiosidad -Ok, ya basta de rodeos, te conozco Theo.. algo traes en la cabeza y si no lo sueltas, vas a explotar- le dijo Theo sonrió de lado, como si quisiera negar, pero sabía que Kira no iba a soltar el tema -Es Iason- confesó -¡Ahí está!- exclamó Kira, levantando la botella -¡Sabía que era eso! Vamos, cuéntame, ¿qué pasa ahora con el chico Drakos?- Theo bajó la mirada, jugando con la etiqueta de la botella -No es tan simple, Kira. Yo… siento cosas por él y no hablo solo de atracción, es más que eso, pero cada vez que pienso en lo que su familia es capaz de hacer, me entra miedo- -¿Miedo por ti? ¡Esa no es la Theodora Laskaris que yo conozco!- dijo Kira, arqueando una ceja. -Por mí no, por él… por todo... Alexandros Drakos no es un hombre que deje cabos sueltos Kira, es frío, calculador y yo… yo estoy enamorada de su hijo- La última frase salió como si se le hubiera atorado en la garganta, pero se sintió liberada al decirlo. Kira la mira en silencio por unos segundos, sorprendida pero sin juzgarla -¿Y él? ¿Crees que Iason siente lo mismo?- Theo soltó una pequeña risa nerviosa -Lo siento, lo veo en cómo me mira, en cómo…- se detiene, apretando los labios -Es como si él también estuviera atrapado en todo este juego, igual que yo- Kira asiente despacio -¿Sabes cuál es el problema Theo? Que amar a alguien como él es como caminar por un campo minado, puede que te salves, pero también puede que todo explote en tu cara- hizo una mueca de resignación Theo suspira y mira el cielo, como buscando una respuesta entre las estrellas -Sí, lo sé.. pero ya estoy adentro, no puedo hacer como que no siento lo que siento- Kira la mira con esa mezcla de cariño y preocupación -Bueno, entonces vamos a estar listas, si Alexandros Drakos es tan malo como dices, lo que viene no será fácil, pero no vas a estar sola- Theo sonríe, tocando la mano de Kira -Gracias por eso.. de verdad- Kira levanta la botella en un brindis improvisado -Por las malas decisiones y por las amigas que siempre cubren las espaldas- Theo ríe y choca su botella con la de ella, por un instante, el peso del mundo desaparece. Lejos de ahí, Iason recibe una petición o más bien una orden de su padre, le pidió verse con él de improviso y minutos después paso a recogerlo, ya era de noche y Iason no tenía ni idea de que es lo que tramaba está vez su padre, el coche avanzaba por un camino de tierra que Iason no reconocía, afuera, los árboles formaban una especie de túnel oscuro, y el motor del auto era el único sonido que llenaba el aire, atrás de ellos dos autos más, la seguridad que siempre acompaña al señor Drakos, Alekos iba al volante, serio como siempre, pero con esa expresión que a Iason le ponía los nervios de punta.. -¿Me vas a decir adónde vamos o esto es un secuestro?- dijo Iason, con una sonrisa nerviosa. Alekos no apartó la vista del camino -Hay conversaciones que se deben tener lejos de oídos curiosos, deja de preguntar- respondió cortante -¿Hablas de mamá?- Iason arqueó una ceja -Porque si es así, no hace falta tanto misterio- bufó con fastidio -Tu madre no es el tema, hijo- respondió Alekos, con un tono tan seco, por lo que Iason decidió no seguir por ahí.. aparte el que lo llamara hijo.. le removió algo en su interior.. hacia ya tiempo que no se lo decia, después de unos minutos de silencio, llegaron a una villa antigua, casi abandonada, con vistas al mar, era hermosa, pero tenía algo de melancólico... Alekos se bajó del coche sin decir nada. -¿Y ahora qué?- preguntó Iason, siguiéndolo. -Ahora me escuchas- dijo Alekos, girándose hacia él con esa mirada que había intimidado a más de un hombre de negocios. Iason cruzó los brazos, retador -Te escucho- no supo cómo es que esas dos palabras salieron con tanta fuerza, por dentro no podía evitar sentir, miedo o nervios.. no sabía con exactitud Alekos se acercó despacio, como si midiera cada palabra -Tienes que dejar de verla Iason... ¡Y es una puta orden!- le exigió -¿A quién?- le respondió haciendose el tonto -No te hagas el idiota, no conmigo... Sabes de quién hablo- le dijo apretando los dientes -Si te refieres a Theo…- Iason soltó una risa seca -Olvídalo, no voy a alejarme de ella, no vas a lograrlo está vez padre, no de nuevo- dijo esta vez con seguridad Alekos lo miró con una mezcla de furia y algo más… ¿dolor? -Esa familia no te va a traer nada bueno- habló Alekos conteniendose -¿Y la tuya sí?- escupió Iason, sin pensarlo. El silencio fue tan pesado que Iason se arrepintió de inmediato, pero Alekos no lo regañó, ni lo golpeó con palabras, como solía hacer -No entiendes nada- dijo finalmente. -Entonces explícame, porque todo lo que sé es que odias a los Laskaris y no sé por qué- suplicó el joven Alekos apretó la mandíbula, como si estuviera conteniendo algo -Hay heridas que nunca cierran, hijo- -¿Qué tiene que ver Theo en todo esto?- Iason bajo el tono al no poder ignorar que lo había llamado hijo otra vez Alekos lo miró fijamente, y por un segundo Iason creyó ver algo quebrarse en esos ojos fríos -Porque su madre…- hizo una pausa, tragándose las palabras -Porque hay cosas que es mejor no remover- Iason se tensó -¿Tú trataste a Daphne no? No siempre fueron enemigos ¿cierto?- Alekos no respondió, simplemente se giró hacia el mar, con las manos en los bolsillos y ese silencio lo dijo todo. -M¡erda…- susurró Iason, más para sí que para su padre. Alekos se giró, volviendo a su tono duro. -Te lo advierto Iason.. si sigues con Theo, no podré protegerte- -¿Protegerme de quién? ¿De mamá?- Iason soltó una risa amarga -¿O de ti?- Alekos no respondió, pero el fuego en sus ojos fue suficiente para que Iason entendiera, había algo grande que su padre estaba ocultando -Ya lo dije, y sabes que odio tener que repetir las cosas, alejate de ella y ruego a Dios que no haya pasado nada entre ustedes- Iason se tensó, no supo que responder, Alekos empezó a caminar y Iason lo siguió en silencio, cuando regresaron al coche, el silencio fue aún más pesado que antes, pero dentro de Iason había algo nuevo, una duda que no lo dejaría dormir.
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