POV THEO
Kira me mira con esos ojos enormes, como si no pudiera creer lo que le acabo de decir.
-¿Estuviste con él?- pregunta, alzando una ceja, mientras deja la taza de café sobre la mesa -De verdad estás loca ¿lo sabes?
Asiento despacio, jugando con la cuchara como si fuera lo más normal del mundo -Sí, y antes de que me juzgues, fue… inevitable-
-¿In-evitable?- Kira se cruza de brazos -Theo, ese hombre es el caos con piernas ¿Cómo sabes que no va solo a usarte?-
-No lo sé y aún así…- respiro hondo -No lo puedo evitar, Kira, pero esta vez es distinto, ya no se trata solo de él y de mí, se trata de todo lo que está pasando-
Kira me observa en silencio unos segundos y luego suspira -Está bien, no te juzgo, pero ¿qué piensas hacer? Porque si crees que Melina se va a quedar quieta, estás loca, esa mujer no juega limpio- me dice con algo de preocupación en su voz
-Por eso tengo que empezar a moverme- digo, levantándome de golpe, siento el calor subiéndome por las venas, ya no voy a ser la chica que llora en silencio -esta vez, no voy a dejar que nadie me destruya-
Abro la libreta de Kira y comienzo a anotar nombres, ideas, posibles pasos, kira me observa con esa sonrisa cómplice -¿Qué estás haciendo?- pregunta
-Un plan- respondo, mirándola con una media sonrisa -si Melina quiere guerra, la va a tener, pero voy a hacerlo a mi manera-
-Theo versión perra ¡Volviste a ser tu! Me gusta..- dice Kira, tomando de nuevo su café -¿Cuál es la primera jugada?-
-Protección... Lo primero es asegurar mi posición con la empresa, con la herencia y con todo lo que me dejó mi madre, Melina no va a poder mover un dedo si yo me adelanto... Y lo segundo…- escribo más rápido -Descubrir qué demonios esconde, porque esa mujer no solo me odia por capricho, Kira... Hay algo más-
Kira asiente, apoyando los codos en la mesa -¿Y Iason?-
-Él es un capítulo aparte- respondo, apretando el bolígrafo -No puedo confiar del todo en él, no mientras viva bajo el techo de Melina-
Un silencio pesado se instala entre nosotras, se que Kira está pensando lo mismo que yo, que este juego no es sencillo y que Melina tiene más recursos de los que cualquiera imagina, pero no me importa, si me quieren ver caer, tendrán que arrastrarme muerta -Entonces, ¿cuándo empezamos?- pregunta Kira, sonriendo con esa chispa que me hace recordar por qué es mi mejor amiga.
-Hoy.. ahora mismo- La miro directo a los ojos -Hoy dejamos de ser presas y nos convertimos en cazadoras- nos reímos, pasamos el resto de la semana trabando en eso.. y lo que descubrimos.. me dejó helada, sabía que Calliopi era una víbora, pero hasta yo me sorprendí con lo fácil que fue encontrar sus puntos débiles, solo necesitó unas llamadas, dos cafés con la gente correcta y un poco de paciencia para que la verdad comenzara a asomarse, desde ese día, Kira y yo decidimos que Calliopi sería la primera en caer... No es que queramos mostrar todas nuestras cartas, pero si alguien tiene que pagar por traicionar a mi madre, será ella y lo mejor de todo, nadie va a saber de dónde vino el golpe...
-Te juro que esta mujer es peor de lo que imaginábamos- dice Kira al otro lado del teléfono, mientras yo anoto en mi libreta los detalles que me va dando -Se metió en contratos turbios, desvió fondos, y hasta tiene un amante veinte años menor que ella-
-¿Un amante?- pregunto, levantando una ceja aunque Kira no me vea, luego niego con la cabeza -Eso no me importa, pero… ¿contratos turbios?-
-Sí, Theo, tengo los documentos, no están a su nombre directo, pero un poco de rastreo y ¡pum!, ahí están sus huellas digitales en todo, es una genia para el engaño, pero ya le encontré la grieta, sonrío... Calliopi… la tía perfecta para las fotos de Navidad, pero con un pantano en los pies.
-Perfecto, vamos a usar eso, pero sin ruido, nada de que nos vinculen- Kira se ríe, esa risa suya que es mitad diversión y mitad malicia.
-¿Sabes qué me encanta de esto? Que vamos a hacer que todo se derrumbe desde adentro, como si el universo mismo se vengara ¡Somos las mejores!- me río con ella ..
Me imagino la cara de Calliopi cuando el golpe llegue, cuando todo lo que ha construido con mentiras se le caiga encima y ni siquiera pueda acusar a nadie, será su propia basura la que la entierre, y cuando todo esto acabe, entonces podré decirle al mundo que fui yo quien acabe con los que nos hicieron daño, van a pagar caro la muerte de mi mamá...
-Prepara el paquete de pruebas- le digo, a Kira unos días despues -Vamos a filtrarlo, pero no desde aquí, necesito que parezca que alguien del “círculo de confianza” la traicionó-
-Me encanta cuando te pones en modo estratega, Theo.. aunque no puedo evitar recordar a Daphne cuando lo haces- contesta Kira, divertida y triste al al mismo tiempo -Esta mujer ni sabrá qué le pasó-
-Es solo el principio- susurro, más para mí que para ella -Calliopi será el aviso, Melina será el verdadero objetivo y con ella Alexandros- le digo mientras sujeto con fuerza la cadena de mamá...
NARRADOR OMNISCIENTE
La mañana arrancó como cualquier otra para Calliopi Laskaris, café en taza de porcelana, vestido blanco impecable, el celular pegado a la mano, y esa seguridad altiva de que nada ni nadie podría moverle el piso, estaba tan confiada como siempre… hasta que sonó el teléfono.
-¿Señora Laskaris?- una voz masculina, firme, la hizo fruncir el ceño -Necesitamos que venga al banco, hay movimientos sospechosos en sus cuentas-
Calliopi se quedó helada por un instante, aunque fingió que todo estaba bien eso debe ser un error, yo no tengo que ir a ningún- respondió con una risa nerviosa.
-Quisiera hablarlo con usted antes de que la policía lo haga- le dijeron con firmeza
-No hay necesidad, debe ser un malentendido, ahora mismo voy para alla- pero apenas colgó, sus manos temblaban, porque lo sabía, sabía que había dejado rastros, aunque siempre había confiado en que nadie los encontraría.
Mientras tanto, en la casa de Theo, el ambiente era otro, Kira estaba con la laptop abierta, repasando los últimos detalles del “accidente” que habían preparado para que la información sobre Calliopi explotara. Nadia, como siempre, estaba en la cocina, haciendo café y horneando un pan que llenaba todo de un aroma cálido.
-¿Todo bien?- preguntó Nadia, dejando la taza frente a Theo.
-Sí- respondió Theo, aunque sus ojos brillaban con algo que parecía una mezcla de nervios y emoción
-Cuando dices “sí” con esa cara, es que algo está pasando- insistió Nadia, con esa mirada de mujer que todo lo sabe.
Theo no podía contarle todo, pero sí le regaló una sonrisa sincera -Hoy va a ser un buen día, Nadia, lo presiento- Kira soltó una risita desde la mesa.
-Un buen día para nosotras, no tanto para alguien más…- dijo y Nadia las vió con sospecha, pero no dijo nada..
Unas horas después, la noticia corrió más rápido de lo que cualquiera imaginó, en menos de dos horas, Calliopi estaba siendo bombardeada con llamadas, los contratos turbios que había firmado salieron a la luz como si alguien hubiera esperado el momento exacto para sacarlos del cajón -¡Esto es una trampa!- gritó Calliopi en su sala, tirando el celular al sofá.
Y lo peor.. las acusaciones no venían de Theo, ni una palabra suya, todo parecía como si alguien dentro de su propio círculo la hubiera delatado, la prensa, los socios, incluso Melina… todos estaban llamándola, preguntando qué demonios había hecho.
-En la casa de Theo, Nadia observaba a las dos chicas en silencio -¿Saben lo que están haciendo?- preguntó con voz suave, aunque sus ojos tenían ese brillo entre preocupación y orgullo.
-Lo sabemos Nadia- dijo Theo, mirándola con seguridad -Es hora de que la gente adecuada, pague por lo que le hicieron a mamá- Nadia no preguntó más, solo asintió y acarició la mejilla de Theo, como si en ese gesto silencioso le dijera “Estoy contigo, pase lo que pase.”
La caída de Calliopi no fue lenta, fue un golpe seco, como un castillo de naipes que se derrumba con el primer soplo, en menos de un día, su nombre ya estaba asociado a corrupción, fraudes y negocios ilegales, no sabía por dónde le había llegado el golpe ni cómo defenderse y eso era lo mejor de todo, ni siquiera sospechaba de Theo.
-Primera ficha fuera, ya dimos el paso uno- susurró Kira, chocando su taza de café con la de Theo, mientras Nadia sonreía en silencio.