VARIOS MESES DESPUÉS NARRA DIMITRI Las últimas semanas habían sido un caos envuelto en apariencia de normalidad. Mi vida parecía estable: Elizabeth trabajando en la empresa conmigo, Marcus siempre atento, los números creciendo... pero en el fondo algo no encajaba. Era como vivir encima de una placa de cristal que, con cada paso, crujía un poco más. Esa mañana, mientras bebía el primer café en mi despacho, notaba el cansancio clavado en los huesos. Había pasado la noche en vela, repasando balances, firmas, transferencias... y cada línea que leía me hacía sentir más traicionado. —Te noto cansado —dijo Marcus, apoyándose en la puerta, observándome con esa mirada que mezcla humor y preocupación. —Lo estoy —contesté, dejando el café en la mesa con más fuerza de la necesaria—. Anoche no dor

