Noah
Mii vida ha transcurrido totalmente normal los últimos días, he descansado un poco y he entrado una que otra vez a esa aplicación y hablado con ese chico interesante, después de terminar mi rutina de ejercicios entraré nuevamente en la aplicación, algo me llama la atención de él y me siento como si ya lo conociera, veamos qué sucede...
-
— Hola, chica promedio!— Aparece un mensaje de Adrik en la aplicación de citas.
— Hola, vaya! parece que hueles cuando me conecto!— Escribo sarcástica, intentando ocultar que me alegra leerle.
—Nada de eso, sólo pasaba por aquí, ¿cómo estás hoy?— Responde como siempre, ignorando mi sarcasmo.
— Estoy bastante bien, gracias, tu ¿cómo estás?— Respondo intentando parecer indiferente.
— Terminando algo de trabajo para ir a un bar con amigos a relajarme un poco del trabajo— Dice y no sé por qué me siento un poco incómoda.
— Vale, que te diviertas! — Respondo con molestia.
—Está un poco extraño, como cortante, bah!, ni siquiera lo conozco y ya me está importando cómo se comporta!— Me digo tratando de olvidarme de él.
— Vale, muchísimas gracias! Lindo día!.— Responde agregando una carita alegre.
Me levanto del ordenador y voy a la cocina, tomo un vaso con agua y me quedo mirando hacia la nada, —ha pasado tanto...— pienso.
Julia
—¿Se puede saber con quién te fuiste y me dejaste sola en el bar con ese tipo raro?— Le reclamo muy enojada a Aleve.
—¿De qué hablas, cariño?— Responde con total confusión en su rostro.
— El día del bar, Valerie me dijo que te fuiste con alguien, ella se fue con o sé quién y tu también, me dejaron sola con ese tipo raro que resultó ser mi vecino!— Digo bastante enojada, ¡creo que me están tomando el pelo!.
— Cariño, yo no me fui, sólo llevé a una chica ebria a tomar un taxi y al volver no había nadie. — Responde entre confundido y decepcionado.
—¿Qué? ¿Cómo es que no lo vi?— Pienso aún más confundida.
— ¿Estás seguro? Cuando salí no vi tu auto ni nada, pensé que en serio te habías ido con alguien más— Comento en tono acusatorio.
— Cariño, nunca en los 4 años que tengo conociéndote te he dejado sola en un bar a menos que tú me lo pidas, ahora dime, ¿cómo sabes que el tipo es tu vecino? ¿Fuiste a su casa?— Responde con mirada sospechosa.
— Tienes razón, si, me ofrecí a llevarlo porque al volver del baño no quedaba nadie en la mesa y no tiene auto, resulta que vive en el pent-house sobre mi departamento, ¿no te parece raro?— Comento casual.
— Cariño, no te pongas paranoica, solo es una casualidad, ¿te apetece ir a comer algo? Tengo algo que comentarte — Asiento, tiene cara seria — me preocupa lo que me vaya a decir—.
-
Llegamos a un restaurante de comida coreana que me encanta, nos sentamos junto a la ventana y ordenamos, aún está con esa cara seria que no me agrada — Escúpelo — Digo y lo saco de sus pensamientos
— Me llamaron mis padres desde Holanda y debo viajar la otra semana, no sé que pasó con la empresa de mi papá pero parece que hackearon los sistemas de la empresa, no afectaron nada ni han robado información, que es lo que resulta más extraño, mi papá llamó a todos sus hijos porque necesita que todos estemos ahí para descifrar qué es lo que buscan, no sé cuánto tiempo me tome así que no sé si podré regresar para el evento en Ámsterdam, lo siento, cariño — Veo en su cara real preocupación, esto es bastante raro, espero que todo salga bien.
— Traquilo, todo va a salir bien, avísame cuando estés de regreso, ¿si? y no dejes de comunicarte, sabes que te adoro!— Digo intentando consolarlo.
— Ja ja, ¿me adoras? entonces esto ¿es una cita?— Dice con sonrisa pícara.
— Ja ja ni lo pienses!— Pongo los ojos en blanco.
— Ja ja rayos!, estuve tan cerca!— Dice fingiendo ser dramático.
-
Aleve me lleva de regreso a mi departamento y en la entrada nos cruzamos con el tipo del bar que no tiene muy buena cara, nos subimos al ascensor y la cara que tiene Aleve es de ¿desconfianza? Ese tipo me parece un poco raro.
— ¿Alguna vez lo habías visto antes por acá?— Pregunta curioso.
— No, nunca, por eso te digo que es raro que se haya mudado de repente, antes del bar no lo había cruzado nunca.— Digo sincera.
— Promete que tendrás mucho cuidado mientras no esté, si?— Dice son real preocupación.
— Si, papá — suelto una risilla y él me mira con cara de póker, su teléfono suena y su semblante cambia a serio.
— Cariño, me tengo que ir ya, el hácker está restringiendo el acceso de los miembros de la empresa a la base de datos y esto no es bueno—. Puedo notar lo estresado que está, su tono cambió completamente.
— ¿Quieres que te acompañe al aeropuerto?— Pregunto con ojos de cachorro.
— Gracias pero no, quédate y prepara todo, tienes el evento encima y tienes que hacer publicidad, siento no poder ser tu fotógrafo esta vez!— Me abraza y noto lo triste que está.
— Vale, no te preocupes, para la próxima será, avísame cuando llegues — Nos abrazamos y se va, voy a extrañarlo!
-
Es de noche y decido salir a comprar algo para cenar y a caminar un poco, llevo puesto un overol acho de jean, un top blanco mangas largas, converse y un moño alto, esta vez llevo mis gafas de receta, esto de andar mucho tiempo en el móvil o el ordenador haciendo vida social en redes me ha cotado caro!, voy escuchando música, suena "to many to count" de Blind Melon y me pierdo en la melodía cuando de repente choco contra el pecho de alguien - Lo siento, venía dist.. — Es el tipo del bar, otra vez— Pienso —¿tu?— Suelto con mirada molesta.
— Hola, qué casualidad, disculpa, venía distraído también!— Dice sonrojándose.
— Vale, no hay problema — Dice mientras me dispongo a continuar mi camino cuando escucho que habla de nuevo.
— ¿Ya cenaste?— Dice un poco nervioso.
— ¿Perdón? — Pregunto un poco confundida.
— Que si ya cenaste — Dice subiendo un poco el tono de voz.
—Escuché perfectamente, no entiendo de qué va este tipo!— Pienso molesta.
— Iba a buscar algo para comer en el restaurante de la otra calle, ¿por?— respondo indiferente.
— Excelente, te invito y así continuamos la plática de la otra noche, ¿qué dices? — Dice con mirada expectante.
—¡Qué tipo más raro— Digo y asiento un poco confundida y vamos caminando en silencio hasta que él interrumpe
— La otra noche insististe en volver a tu casa, te ayudé a llegar y luego me fui, no pienses mal — dice apenado.
— Vaya, me ha leído el pensamiento, pero ¿cómo es que estaba en pijama y en mi cama? me da demasiada vergüenza preguntar, él me intimida.— Me cuestiono.
Llegamos al restaurante y sólo queda una mesa apartada al final del pasillo, nos sentamos y nos traen la carta, ojeo el menú y pido lo se siempre, una ensalada césar con camarones y agua gasificada, él pide lo mismo que yo y por un instante el ambiente es un poco extraño.
— ¿Cuál es tu nombre? — Pregunto al recordar que no sé el nombre de este tipo!.
— Te lo dije la noche del bar unas 4 veces, en serio no lo recuerdas? — Maldición, no puedo recordarlo!
— Si lo recordara, no te estaría preguntando — Pongo los ojos en blanco
— Entonces, si no vas a recordarlo, no tiene caso que te lo diga, ¿no crees?— Dice con cara de suficiencia.
— Como desees, te llamaré vecino entonces— Digo mientras cruzo los brazos enojada.
— Ja ja como gustes — Y ahí está otra vez, esa mirada de suficiencia! no sé si me encanta o me incomoda.