CAPITULO 5

1242 Palabras
Capítulo 5 Que voy hacer estoy encerrada en estas cuatro paredes, no puedo escapar sin Caleb tengo que ayudarlo tengo que sacarlo de aquí. Estos hombres son extraños son raros pero el de ojos dorados me provoca algo, algo que no puedo explicar, lo conozco hace menos de 2 horas y ya me tiene vuelta loca. Quiero creer que esto es un sueño, que estoy soñando y que en realidad estoy en mi casa en mi dormitorio, dormida, o en realidad sentada en mi escritorio escribiendo mi nueva novela sobre mis fantásticos hombres lobos y sus compañeras. Al acercarme al balcón, abrí un poco las pesadas cortinas, y me di cuenta que ya estaba amaneciendo, ¡diablo! Hemos estado aquí durante horas, me fije hacia el bosque y me percate que varios hombres y mujeres venían saliendo, con ropa de deporte, y bolsos, todos venían sonriendo mientras conversaban, ¿Qué mierda?, ¿son una sexta? ¿un grupo de asesinos?, el guapo volka había mencionado que tenían un trato con mi gobierno, o se el mismo gobierno de él, que estupidez. Sin dejar de mirar a través del vidrio, lo vi ahí estaba con un pantalón corto gris con una camiseta deportiva que se apegaba a cada curva de su cuerpo, los rayos del sol iluminaban su hermosa piel canela, caminaba frente a los demás, era como si les estuviera dando instrucciones, ellos solo movían la cabeza, ¿volka es su jefe? Estaba tan concentrada mirándolo, observado cada detalle de sus hermosos brazos marcados, podía ver tatuajes. Que no me había percatado que todos los ojos estaban puestos en mí, ¡SI! Si estaban mirándome a mí, avergonzada, me aleje de la ventana para sentarme en el borde de la gran cama.   -Amanda, despierta- sentí como alguien me movía -mmm…solo 10 minutos mas lo prometo- hable sin abrir lo ojos -a volka no le gusta esperar- al darme cuenta, que en realidad todo si había pasado, me acomode de un salto en la cama, al aclarar mi vista ahí estaba el hermoso adonis de ojos verdes -dile que se puede ir a la mierda – le levante ambos dedos corazon de ambas manos -j***r, ¿quieres ver a tu amigo? – levanto su ceja -s-si ¿Dónde esta Caleb? Juro por dios que, si le han hecho algo, los matare a todos ustedes sexis hombres, - lo amanece con mi dedo índice -a volka no le gustara que me hayas llamado sexi – me guiño un ojo – ahora sígueme- Comencé a seguirlo sin razón alguna, no tenía otra opción si quería ver a Caleb, y poder escaparnos, tenia que portarme bien hasta poder encontrar como escarpe de este maldito lugar. Llegamos a un salón con una gran mesa y bastante comida, como para un ejercito entero, ¡diablo! Si que comen aquí y se mantienen en forma, que envidia. Recorrí la mesa y en la punta estaba sentado volka, giré mi rostro,   - ¡CALEB! - grite corriendo a su lado, ambos nos abrazamos tan fuerte que sentía como se me escapa el aire- ¿Cómo estás? ¿te han hecho algo? -  observe cada parte de su rostro para ver si tenía alguna herida -tranquila cariño todo está bien – beso mi frente, sentí como alguien gruñía alce mi vista y era volka quien estaba con ambos puños apretados arriba de la mesa -no quiero que la vuelvas a llamar cariño, ni beses su frente ni nada – golpe la mesa asiendo que yo y Caleb saltáramos del susto -no soy de tu propiedad volka – lo fulmine con la mirada -no jodas Amanda ahora siéntate a tomar desayuno, hice que alguno de mis hombres les trajese sus cosas, están en sus habitaciones – - ¿Por qué? No nos quedaremos nos tenemos que ir – dije sentándome al lado de Caleb -ya te lo he dicho Amanda tus no iras a ninguna parte – estaba por responder cuando una voz nos interrumpió -volka me contaron que encontraste a tu pa…- entro una hermosa mujer de piel color canela, pelo n***o como el anochecer y unos hermosos ojos dorados ella se quedó en silencio al vernos en la mesa, bueno en realidad tenia los ojos clavos en Caleb, el siempre ha sido guapo así que es normal que las chicas lo miren -Susy ¿Qué sucede? – hablo volka, ella solo se acerco a Caleb ¿lo estaba oliendo? Vaya que personas mas raras -humano – hablo la tal Susy, vi como la mirada de volka se instaló en Susy ella solo asintió y se sentó frente a Caleb, no lo quitaba los ojos de encima -Amanda, ella es Susy mi hermana acaba de cumplir 19 años – vaya que joven -lo deduje que eran familia, tienen los mismos ojos – rodé los ojos -hay Amanda estaba muriendo por conocerte en la mana…- volka se aclaró la garganta interrumpiéndola – digo todos están hablando de ti – sonrió - ¿enserio? Pues no me interesa, le puedes decir a tu hermano que nos deje ir por favor, encuentro estúpido que tenga que estar secuestrada solo por el hecho de estar en un bosque- exclame furiosa -no estás aquí por eso nena, estas aquí por otra cosa, y pronto lo sabrás – me guiño el ojo – y bueno tu hermoso ¿Cuál es tu nombre? – le hablo con voz seductora a Caleb, el se movió algo incomodo en su asiento -Caleb, señora – alzo su vista para mirarla ya que estuvo todo el momento con la cabeza baja, al mirarla el sonrió, ella le sonrió mientras sus mejillas se coloreaban ¿estaba avergonzada? Miraba a Caleb, miraba a Susy y a si mi mirada iba de aquí para allá. Era como si se digieran todo con la mirada, mi mejor amigo estaba perdido en los hermosos ojos de Susy mientras ella le respondía con una hermosa sonrisa. - ¿estas bien? - le susurre a Caleb -perfecto, Amanda nunca me había sentido tan bien.   Al terminar de desayunar, llegaron dos chicas limpiaron toda la mesa y se marcharon, Susy se ofreció a mostrarle el lugar a Caleb, el cual acepto mas que encantado, y solo quedamos el adonis y yo en la mesa, en un incómodo silencio. Yo solo jugaba con los dedos de mi mano como si fueran las cosas más increíbles, mientras volka no dejaba de mirarme, mirarme y mirarme. -basta, que es lo que me mirar tanto- reclame -eres muy hermosa Amanda – me sonrió ¿el me acaba de sonreír? Dios porque me castigas -g-gracias – tartamude, sentí como mis mejillas ardían, debo de estar de todos los colores -y eres mas hermosa cuando te avergüenzas – se burló, solo le di una mirada asesina, el me guiño un ojo y me siguió observando - ¿vamos a estar así? todo el puto día- - ¿Qué quieres hacer? – acomodo sus brazos en la mesa -quiero mi computadora, soy escritora y necesito escribir por favor – le suplique -ok, si quieres puedes irte a tu habitación todas tus cosas se encuentran ahí- dijo levantándose de la silla y caminando hacia la puerta, antes de salir se giro para mirarme otra vez, ash – Amanda – -si- -date una ducha apestas – abrí mis ojos como platos, dios que vergüenza lo mire mal, y el solo estaba con una sonrisa burlona en su hermoso rostro.
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