ELIZABETH El espacio húmedo donde estoy se me hace tan familiar y tan desconocido al mismo tiempo. Y me da miedo. Miedo, porque en ocasiones me siento perdida; no sé dónde estoy, ni dónde podría estar, ni imaginar un lugar exacto. Nada. Simplemente, no sé dónde estoy. Y es aterrador. Es deprimente... El no saber donde estoy hace que un sentimiento asfixiante, abrumador y aterrador se cuele en mis entrañas, desesperándome, haciendo que mis ojos se llenen de lágrimas y el pecho se me llene de impotencia, mientras lucho contra las horrorosas ganas de llorar. Como está pasando justo ahora. Estoy intentando, con todas mis fuerzas, de no llorar. No otra vez. Porque ya estoy cansada de hacerlo, estoy tan cansada de darme por vencida a la primera que algo sale mal; de sentirme débil, de cre

