LILY —Lily... ¡Ey, Lily! ¡Despierta por favor! Abrí los ojos de a poco, como si me hubieran echado agua fría de golpe. Lo primero que vi fue una lámpara blanca en un techo igual de blanco. No estaba en mi casa, eso era obvio. La luz que se colaba por la ventana era un bofetón en la cara. Cerré los ojos otra vez. En mi cuarto nunca entra tanta claridad. También olía ese tufo del desinfectante que usan en los hospitales. Confirmado: me habían acostado en una camilla, pero no tenia idea de como habia llegado hasta aca. Al instante se me coló un miedo por todo el cuerpo. —Buena chica, así me gusta —soltó una voz aguda, no podia distinguir todavia de quien se trataba. —¿Sabes dónde estás? Giré la cabeza despacito. Una mujer con bata blanca me miraba raro. Ni idea de quién era. —¿Lily? ¡L

