Tras enviar el mensaje, Rayan colgó el teléfono y miró fijamente a Kaylah. Para sorpresa de Rayan, además de intimar mucho con el hombre más alto, Kaylah también intimaba mucho con otro hombre más extrovertido. Los dos no paraban de hablar y reír. Incluso discutían de vez en cuando. Sus caras estaban llenas de alegría. Esto enfadó mucho a Rayan. Rayan engulló el vino de la copa y tomó su teléfono para comprobar la respuesta de Hendry. Sin embargo, Rayan descubrió que Hendry le había llamado directamente. —¿Dónde estás? —La voz de Hendry era extremadamente fría. —En el Purity Bar —respondió Rayan inconscientemente. Hendry no contestó y colgó el teléfono. Rayan se quedó mirando el teléfono un poco estupefacto. Rayan pensó, «¿qué es esto? ¿Le importa o no le importa a Hendry?» En ese

