Capítulo tres

1374 Palabras

CAPÍTULO 3 Darte de mi alma lo que tú echaste a perder... Hershel, su anciano compañero de vida, le apaga el reproductor de música. Amenadiel gruñe tras darse la vuelta en su cama y lo mira, fastidiado. —¿Pablo Alborán?¿Es en serio niño Amenadiel? —el viejo contiene una sonrisa —. Nunca he apagado su equipo de música, ni siquiera cuando Metallica hacia vibrar todos los ventanales de la casa. Pero ya poner Pablo Alboran a todo volumen para calmar su alma entristecida... —Nunca se lo menciones a nadie —Amenadiel hunde su rostro en la almohada causando que su voz salga amortiguada. —Su secreto está a salvo conmigo, señor. El viejo le echa un breve vistazo ante de dejarlo solo en su habitación. Ya le causa preocupación al verlo tan apagado, cosa muy extraña en él. Ha notado que no

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