CAPÍTULO 4 —La última vez que vieron a Ággelo fue en tu habitación y no ha salido de aquí ¿Algo para decirme, Aria? Levanto la vista en dirección a mi madre mientras termino de tejer una bufanda blanca muy bonita. —Lo vi salir por la ventana. Se fue volando, creo—me encojo de hombros y continúo tejiendo con gran concentración. Mi madre me quita el tejido y yo la miro, frustrada. —¿Lo mandaste con el resto de las almas, Aria? ¡Aria mírame a los ojos, deja de ponerlos en blanco cada vez que te hablo! —Perséfone da un paso hacia adelante. —Puede que lo hice —me miro las uñas, admitiéndolo. Vuelvo a mirarla con una sonrisa falsa—. Se lo merecía por ser cómplice de un abusador. Perséfone respira hondo y se frota la frente con la yema de los dedos. Me devuelve el tejido y se sient

