POV DE SKYLER. Había pasado, sin duda alguna, los mejores y más memorables días de mi existencia junto a la familia de Adrián, momentos que quedarán grabados en mi memoria con una nitidez asombrosa. Fueron días llenos de risas, conversaciones profundas y conexiones emocionales que hacía tiempo no experimentaba con tal intensidad y pureza. Se podría decir, que desde mi abuela jamás me había sentido realmente acogida, comprendida y valorada en un entorno familiar como lo experimenté estos días. La sensación de pertenencia, ese calor humano que emanaba de cada interacción, cada comida compartida, cada conversación me transportaba a un lugar que creía perdido para siempre. Descubrir, de manera inesperada y sorprendente, que el padre de Adrián fue precisamente aquella persona por quie

