Despedí a Pau al finalizar la jornada y me crucé a comprar un agua, estaba segura que podía encontrármelo a Joaco ya que habíamos establecido ese horario, pero el tiempo que estuve fuera del edificio no lo vi. Mi cabeza daba muchas vueltas con la conversación que había tenido con Manu, era un golpe en seco decir que me estaba enamorando de Joaquín, cuando ni siquiera se me había cruzado por la cabeza verlo de esa manera. Tenía claro que era mi amante, pero también era quien mejor me hacía sentir como mujer, enamorarme de él era algo absurdo, porque no estábamos para eso. Iba por el camino y no lo dudaba pero yo decidía hasta dónde llegar y hasta dónde quería ir con lo nuestro, por más que a veces me descompaginara, tenía claro que podía frenarlo cuando se fuera de contexto. El timbre de

