Dejé que me besara pero estuve alerta en todo momento de que no intentara bajarme más de lo debido la campera, fue llevando sus besos por mi cuello y mis hombros pero la sostuve todo el tiempo, cuando quiso sacarla lo desconcentré besándolo para ser yo quién empezara a recorrer con mi boca sus mejillas y cuello. Joaco me levantó el vestido y me acarició metiendo sus manos para tantearme y hacerme desearlo, empezaba a ponerme húmeda y él a disfrutar de torturarme de la manera más deliciosa del mundo. Éramos dos insensibles, estábamos a punto de hacer el amor cuando nuestras parejas sufrían por nosotros, al menos ella se acababa de enterar que su novio la engañaba y Leo lloraba por la estúpida que tenía de madre y por cómo yo la había tratado, intenté alejar eso de mi mente para disfrutar

