Me sequé las lágrimas otra vez y me acurruqué más contra su pecho, había conseguido calmarlo y que nos sentáramos un momento para relajarnos y poder aclarar bien las cosas, pero las ganas de estar cerca y darle al menos un beso fueron más fuertes y lo hicimos durar hasta que a mi mente volvió esa imagen de mí perdiendo el bebé. Estaba sentada encima de él abrazada a su cuerpo y aunque no nos decíamos nada, mis lágrimas eran suficiente claras para hacernos entender. Fui muy estúpida, no tendría que haber permitido en ningún momento que Brenda se enterara de lo nuestro y de alguna forma sabía que ya era el final, no quería lastimarlo de la misma manera a Leo porque después de todo no se lo merecía, no había sido ni por casualidad el mejor novio y sus ataques de agresividad compensaban todo

