Me tocaba volver a ser profesional para Joaquín y aunque ansiaba un poco verlo, también tenía en contra mi humor y todo lo que su ex estaba provocando en mí. Era cierto que debería guiarlo e incluso mostrarle cómo debería proceder a la reconciliación si era posible ser tan hipócrita, pero la conclusión era clara, me había sentido tan alejada a Leo que me adueñé de la cama de Joaquín cuando la de él ya tenía dueña, y no podía enojarme por eso porque era un acuerdo entre ambos la relación que teníamos, no era más que sexo y a ninguno le debería importar qué pasaba con su pareja en la intimidad, por más que yo fuera su psicóloga y profesionalmente debería ayudarlo. Era el último paciente de mi día y si todo iba bien, podía terminar con él e irme a la casa de Rita para descansar. El día, la s

