EPISODIO I: "EL BAILE DE KATHERINE"
(Murcia, España. Siglo XVIII)
Katherine Blake era la hija única del Sr. Y la Sra. Blake, descendientes de familias inglesas, y ahora muy reconocidos en España.
Desde pequeña, Katherine estaba acostumbrada a las atenciones de sus padres, ya que por ser la única heredera a su gran fortuna, todo giraba en torno a ella. Era una niña inteligente y muy agraciada, y lo que más le gustaba, era salir a jugar al jardín mientras buscaba paciente y fascinada a sus bichos favoritos: las catarinas (también llamadas mariquitas).
Cuando Katherine cumplió 18 años, los Blake celebraron con una gran fiesta para presentar a su hija en sociedad, y donde debía encontrar al que quisiera como compañero de toda su vida.
(Mansión Blake: fiesta de presentación de Katherine)
Ya en la decorosa fiesta, mientras Katherine se encontraba parada sonriendo a toda la gente que pasaba a felicitarla, un joven de los más apuestos de la celebración se acerca a ella para felicitarla.
- Srta. Katherine. Que hermosa luce usted, pero, permítame presentarme, soy Carlo Cóndor, hijo del archiduque Louis Cóndor y heredero de…
(Aun no termina de presentarse cuando Katherine lo interrumpe)
- Sí, Mr. Cóndor, se quien es, ya he oído hablar de usted y de su… mmm, apreciable familia-le contesta con tono sarcástico.
- ¡Excelente! Srta. Blake, pero dejémonos de formalidades, ¿no le parece? Somos demasiado jóvenes para que usted me llame Mr. Cóndor. Llámeme solo Carlo. Y en cuanto a lo de “saber todo sobre mi familia”, me parece extraordinario, así me ahorra el aburrido trabajo de presentar mi árbol genealógico y de preguntarle ¿qué tal le parezco como futuro esposo?
- jaja (ríe Katherine soberbiamente). ¿No le parece extraño? Me pide que lo llame Carlo porque aún es muy joven para hablarle como un adulto, sin embargo, en este momento se atreve a hablarme de matrimonio. ¿Acaso debo sentirme halagada Carlo?
- Srta. Katherine ¿Qué acaso no se hizo esta fiesta para eso?
- (mmm) Nadie dijo que yo había nacido sólo para seguir una absurda tradición. Así que, Carlo, con su permiso, necesito tomar un poco de aire fresco. Por cierto, si tantos deseos tiene de hablar sobre bodas, vaya con mi prima Griselda, hace un buen rato que no para de mirarlo. Le aseguro que ella estaría encantada de hablar con usted. Hasta pronto.
Katherine sale apurada a la terraza, como si tratara de huir del arrogante hijo del archiduque. Mientras mira las estrellas desde la terraza principal, aparece su mejor amigo Arturo, quien además de ser su amigo era también jardinero de la mansión Blake y poseedor de un gran talento para la orfebrería.
- ¡Buuhh! (se aparece Arturo inesperadamente ante Katherine, pegándole un gran susto).
- Arturo ¡me espantaste! No vuelvas a hacer eso.
- ¡uuy! ¿Por qué tan solita? ¿Qué acaso la princesita Kath no ha encontrado a su príncipe en la fiesta?
- No seas absurdo. Es solo que… tanta “gente de sociedad” me marea. No lo soporto. Es por eso que quise salir a tomar un poco de aire.
- ¡aahaaa! ¡¿Qué dirían los apreciables señores Blake si escucharan a su “pequeña hija” hablar de tal forma?!
- Creo que correrían al jardinero por haberme enseñado a expresarme así. Y ya cállate y camina, vamos a dar una vuelta por el jardín antes de que venga a pretenderme otro presumido duque, príncipe o lo que sea.
Katherine entrelaza su brazo con el de Arturo, y entre jugarretas y burlas salen a pasear por el jardín. Mientras conversan y ríen, escuchan ruidos extraños del otro lado del jardín. Arturo asoma su cabeza entre los arbustos para poder ver lo que ocurría. Katherine lo golpea en el hombro.
- Quiero ver qué pasa… déjame ver ¡ya!
- No creo que sea una buena idea, Kath. Será mejor que nos vayamos. No creo que debas ver esto.
- ¿Qué, pero porque no? Son solo pamplinas, déjame ver.
Kath asoma su cabeza entre los arbustos y entonces descubre a su padre con otra mujer que no es su madre.
- ¿papá? -se pregunta extrañada y a la vez desilusionada.
- Kath, hay que irnos.
-¡sshh! No, espera, espera… tengo que averiguar qué está pasando. No puede ser mi padre… ¡no!-contesta, empujando a Arturo y tratando de volver a ver por entre el ramaje.
Después de algunos segundos saca su cabeza de entre los arbustos. Pasmada cae sentada en el césped.
- Kath, Kath. Reacciona-le grita Arturo, tratando de traerla nuevamente a su realidad; soplándole en el rostro y agitándola por los hombros.
- ¿Mi papá? No lo puedo creer. ¿Él? ¿Con otra mujer?- se pregunta, desconcertada y con la mirada aún perdida en la nada.
- oh, vamos Katherine deja que te explique, tal vez no es lo que parece.
-¡¿Qué no es lo que parece?! Cielos Arturo, lo escuché decirle a esa mujer que ¡se irán juntos!
- ¡¿Qué?! Pero… no es posible. Tienes que decírselo a tu madre.
- claro que no. ¿Te imaginas la vergüenza y el dolor que será para ella? No, tengo que detener a mi padre yo sola.
- pero ¿y cómo piensas hacerlo?
- No sé, pero algo se me ocurrirá. Mientras tanto te pido por favor que no comentes a nadie nada de lo que vimos; y por favor estate atento por si necesito de tu ayuda.
- Claro que sí, cuenta con ello.
- Gracias amigo, no sé qué haría sin ti.