Ya no sabía si se estaba regodeando, pero acepté. Era demasiado pronto para una copa, pero la necesitaba más que nunca. Se levantó y fue a por la botella de whisky y dos vasos con hielos. Los sirvió y volvió a recostarse en la tumbona. La camisa tenía caídas por delante y por detrás, y pude ver parte de las bragas por el lateral que era más corto. No sé si con eso pretendía ponerme más nervioso, pero es lo que consiguió. Me bebí de un tragó el culo de whisky que me había puesto e intenté serenarme. Volví a tumbarme boca arriba, no me atrevía a mirarla, e intenté comenzar por el principio como me había pedido. — Como te he dicho, a Paola le gusta un chico y ha empezado a salir con él. Le debe de gustar bastante por lo que me ha dicho, y según sus palabras, “no quería cagarla!”. Vi

