Me quedé mirando la fotografía que Octavio había puesto sobre la mesa del café. Las manos me temblaban ligeramente. Katy… casada. Todo lo que estaba ocurriendo adquiría de pronto un sentido mucho más oscuro. Aquella mujer no solo había entrado a mi vida como una amiga para después traicionarme; había construido una red de mentiras mucho más grande de lo que yo imaginaba. —¿Desde cuándo lo sabes? —pregunté en voz baja. Octavio se recostó en la silla frente a mí. —Desde esta mañana. Por eso vine a verte inmediatamente. Le devolví la fotografía. —Si esto es verdad… cuando Jhon se entere todo va a explotar. Octavio asintió. —Y no solo para él. —¿A qué te refieres? —El esposo de Katy no es cualquier hombre. Sentí un mal presentimiento. —¿Quién es? Octavio dudó un momento antes de

