La única salida

1953 Palabras
Eiden Me estacionó frente a la cafetería, esperando a que baje, en verdad no se lo que me pasa pero parezco un maldito acosador pero no me importa, ella no quiere ceder y yo necesito sentir su cuerpo bajo el mío, sentir como se corre encima de mí. Golpeo el volante con frustración, ya pasa de media noche y no llega, dónde diablos se metió esa mujer o mejor dicho con quién. De solo imaginarla con otro, me enfurezco y no entiendo porque, es solo una chica más, solo es un coño que se resiste a ser follado. Viendo que no llega decido irme a mi casa no sin antes dejar a uno de mis hombres para que me avise a que llega y con quién o si es que llega. Una hora después llego a la mansión, vine hasta aquí porque estoy seguro que si me quedo en mi departamento y de inmediato a buscarla en cuanto me avisen que acaba de llegar a su casa y sé que estando aquí me atreveré a hacer ninguna locura. Luz —Creo que va a llover. Eiden —Cenaste payaso. Luz —Andas de genio. Eiden —Si un poco, así que no molestes. Sabía que no tenía que desquitarme enojo con Luz pero estaba que me llevaba. Luz —Se puede saber que es lo que te pasa. Eiden —Negocios que no están saliendo como yo quiero. Luz —Sabes cual es la regla número uno, los problemas del trabajo se quedan en el trabajo, no se traen a casa. Eiden —Luz no estoy para tus sermones. Mi hermana me vio furiosa, se dio media vuelta y antes de salir de la sala me volteo a ver Luz —Te avisó que el sábado voy hacer una fiesta para que nuestros amigos y familiares sepan de mi embarazo, más te vale estar presente y poner tu mejor sonrisa. Se fue sin que dejara decirle algo más m, carajo ahora tenía que soportar a un montón de gente hipócrita que solo busca de que hablar. Entre a mi habitación, me quite la ropa, entre a la regadera y bajo el chorro de agua cerré los ojos recordando los de ella. Alexandra Llegó a la casa de mis amigos, no tuve ganas de llegar a mi casa, estaba cansada, triste y sin ganas de hacer nada. Lili —Amiga ya quita esa cara, no me gusta verte así. Alexandra —No puedo Lili, esto me está matando, que voy hacer no quiero perder el patrimonio que mis padres nos dejaron por culpa de Bruno. Lili — Si le pides el dinero a Gabriel, quizá el te pueda ayudar. Alexandra —No quiero decirle a Gabriel, sabes bien que es lo que quiere, yo lo quiero pero como mi amigo. Lili —Y la otra opción. Ella me pregunta con curiosidad, yo solo le niego con la cabeza. Alexandra —No Lili, eso jamás lo are, no es la única salida, debe de haber otra cosa más que hacer, pero no eso. Lili —Se que suena grotesco pero hay que ser sinceras, ese tipo amiga no está nada mal, es un jodido dios griego y se ve que sabe hacer un buen trabajo en la cama, además desde Isaac no haz estado con nadie, tu amiga ya ha de tener telarañas. Yo reí por lo bajo, las cosas que decía mi amiga eran elocuentes. Lili —Además te va a dar los papeles de él edificio solo por una noche. —No Lili, eso sería como venderme, como prostituirme y no pienso hacerlo, se que aún puedo buscar otra salida. Lili —Te entiendo y créeme que lo hago pero hay veces que solo hay una única salida. Lili se paró y salió de la recámara, camine hasta el baño y me dispuse a bañar, abrí la regadera y comencé a mojar mi cuerpo y mi cabeza, recargue mi frente en la pared, cerré los ojos y aparecieron los ojos de él, eran un verde intenso m, un verde que me invitaba a pecar, será que esa era una señal. Al finalizar me puse una pijama que mi amiga me había dado y me metí a dormir, la cama quedaba en una posición que dejaba apreciar el cielo nublado de Londres, pero por una extraña razón esa noche solo se veían las más brillantes estrellas que jamás había visto, sonreí al recordar cuando mis padres nos llevaron a acampar, recordé como le fascinaban las estrellas a mamá y como a mi papá le gustaba contarnos historia a Bruno y a mi sobre las constelaciones y sobre ese pensamiento me quedé dormida agradeciéndole a dios por hacer que por un momento se me olvidarán mis problemas. Eiden La noche fue una completa tortura, no pude dormir, solo daba vueltas en la cama, esperando la llamada del hombre que deje en la casa de ella pero eso no ocurrió, me levanté de la cama e hice mi rutina, estaba acomodando mi corbata, cuando una llamada me interrumpió, sonreí al ver de quién se trataba. Eiden —(Infórmame) Bratt —(Señor la señorita no llego en toda la noche y hoy muy temprano bajo del coche de un sujeto, con el cual entro junto con ella a su casa. Mi mandíbula se tenso al escuchar las palabras de Bratt, apreté con fuerza mis puños clavando mis uñas en la palma. Eiden —( Quiero que investigues quien es el bastardo con el que llegó y si es posible súbela en el coche y llévala a mi departamento, si ella no quiere por las buenas será por las malas) Colgué sin esperar respuesta alguna de su parte, era un maldito hijo de puta cuando se debía y no iba a permitir que se me fuera de las manos, tengo que conseguir que Alexandra esté en mi cama a como se lugar. Luz Sin querer escuché una conversación de Eiden con uno de sus guardaespaldas, me lleno de mucha incertidumbre saber quien es la mujer que mi hermano está vigilando, será la misma chica que me contó Daniel. Sin que se diera cuenta me alejé de la puerta y baje las escaleras hasta donde mi guapo esposo se encontraba, necesitaba respuestas y las necesitaba ya. Luz —Amor podemos hablar. Daniel —Dime mi Luz. Luz —Quiero saber quien es la mujer que trae vuelto loco a mi hermano. Daniel sonrío con picardía eso me decía que sabía de quién estaba hablando. Daniel —Como ya te había dicho su nombre es Alexandra Brown y tiene una cafetería en el centro de la ciudad misma donde vive y si trae vuelto loco a Eiden es porque ha sido la única mujer que le ha dicho no a tu hermano, en pocas palabras no es como todas las mujeres que nuestro querido Eiden está acostumbrado a tratar, es una mujer muy hermosa, independiente, inteligente y con unos deseos de prospera en la vida, de esas mujeres que casi no hay, las cuales no se dejan impresionar por unos cuantos euros y eso es lo que tiene loco a tu hermano, que no caiga ante el y mira que le ha puesto el camino lleno de baches. Luz —Hay amor así como hablas de esa mujer, estás haciendo que me ponga celosa. Mi esposo puso una sonrisa y me acerco hasta el, me dio un beso en el cuello y yo le estremeció por su contacto haciendo que sonriera como boba. Daniel —No tienes porque estarlo hermosa, tu eres la única mujer que amo y jamás vería a otras mujeres con otra intención, si te hablo así de Alexandra, es porque me recuerda mucho a mi pequeña hermana. Yo sonreí porque era cierto sabía que el jamás me engañaría y si decía que le recordaba a su pequeña el hermana es porque era cierto, el me contó que cuando su madre murió la trabajadora social lo separó de su hermana y nunca mas la volvió a ver, cuando quiso averiguar sobre su paradero nadie supo decirle quien la había adoptado. Luz —Te creo amor, sabes quiero conocer a esa chica. El se separó de mi me vio con intriga como si le hubiera dicho algo extraño. Daniel —Para qué? Luz —Tengo el presentimiento de que esa chica es la indicada para mí hermano, algo me dice que es la única salida que Eiden tiene para poder ser feliz y sí es así yo are que el lo sea. Daniel —Hay mi Luz, me encanta cuando la haces de cupido, pero creo que está vez te equivocas, esa chica detesta a tu hermano. Luz —No sabes que del odio al amor solo hay un paso, quizá ella sea la cura para el corazón roto de mi hermano. Dame su dirección, si. Lo vi con ojos enternecedores sabía que no me sería capaz de decirme no. Daniel —Odio cuando me ves así porque no puedo decirte no, toma esta es su tarjeta. Le sonreí porque había resultado victoriosa, le di un beso en la boca, en eso Eiden bajo y guarde la tarjeta, comenzamos a desayunar en silencio porque era evidente que el ogro estaba de malas. Unas horas más tarde me encontraba en dicha cafetería, la fachada era bonita, y el letrero cautivador Cafetería Cerezamenta el sabor del hogar. Entre al lugar el cual estaba bastante y se inmediato se sintió la calidez del hogar, era un lugar muy agradable, camine hasta la barra y una chica algo delgada y se bonitas facciones me atendió. Lili —Hola mi nombre es Lili estoy para atenderle, que se le ofrece, gusta ver el menú. Luz —Hola, por el momento no, busco a Alexandra Brown. Su mirada cambio rápidamente de ser una amable a la de una como decir protección. Lili —Para que la quiere. Yo le sonreí a la chica para que bajara la guardia. Luz —No tiene nada de qué preocuparse, no es para nada malo solo quiero contratar sus servicios de catering para un evento que voy a tener en tres días, una amiga me recomendó este lugar dice que sus postres y bebidas son las más exquisitas que ha probado y quiero ver si es verdad. Ella cambio rápidamente de pose y le regreso la sonrisa. Lili —Ah si es así espéreme deje la llamo. La chica toco una pequeña ventana negra e hizo una seña, unos segundos después por una puerta que conectaba a la cafetería salió una mujer alta, se cabello rojo y rizado, unos ojos color avellana y un escultural cuerpo que se podía apreciar bajo su uniforme de chef. Daniel se había quedado corto está mujer era muy hermosa, sus facciones me recordaban a alguien pero no se a quien. Alexandra —Buenos días sucede algo Lili. La dulce voz de Alexandra me saco de mis pensamientos. Lili —Nada malo Alexa, la señorita solo viene a contratar nuestros servicios de catering. Alexandra —Pero nosotros no…. Auch porque me pegaste. Lili —No fue mi intención, perdón. Cómo te decía la señorita quiere que seamos los encargados de alimentar a sus familiares en la fiesta que va a dar supongo que sera en su casa. Luz —Asi es. Alexandra —Señorita le voy a hacer sincera yo jamás he ido a ninguna casa a hacerla de catering, pero si usted requiere de este servicio y nos elijo con gusto tomo el trabajo, usted solo dígame el lugar, el día y la hora. Sonreí ante su franqueza, ahora veo a lo que se refería Daniel, bien pues que comience mi plan.
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