Cerrando las puertas

1502 Palabras
Eiden Besar su boca era como tocar el paraíso, su sabor era tan dulce y embriagante a la vez, sentía una corriente eléctrica recorrer todo mi cuerpo, hasta que un empujó hizo que me separara de ella seguido de una fuerte bofetada. Me pegó, ella se atrevió a golpearme y yo no puedo articular ninguna palabra. Alexandra —Que demonios le pasa, porque me besa. No te le dado ningún motivo para hacer eso. Está mujer tiene la mano pesada, es más que obvio que no voy a dejar que note que me dolió su golpe. Eiden —Usted me correspondió ese beso, o por lo menos eso me dio a entender cuando metió su lengua en mi boca. Alexandra —Le voy a pedir que se vaya, buscaré la forma de pagar la deuda para así no verlo más. Eiden —Esta bien, me voy pero no te libraras de mi tan fácil, te aseguro que ningún banco te prestará esa cantidad. Alexandra —Eso déjeme descubrirlo a mi, ahora váyase y trate de no volver más. Ella me abrió la puerta, salí sin voltear a verla, no se que me molestaba más ya no poder besarla o que pudiera conseguir ese dinero. Salgo del lugar echó una furia, mis guardaespaldas lo notaron de inmediato así que sin decir nada de subieron a sus camiones y arrancaron al mismo tiempo que yo. Mientras manejaba a mi departamento recordé las palabras de Anika, golpeé el volante lleno de frustración. Eiden —Yo no puedo estar enamorado de esa mujer, no puedo yo no creo en el amor, Solo utilizo a las mujeres y ella no será al excepción. Y así era no creía en el amor ese era un sentimiento inexistente para mí y se los iba a demostrar, Alexandra Brown era una mujer más, era igual de interesada y se iba a entregar a mi por un pedazo de tierra. Alexandra Despierto muy temprano, casi no pude dormir en toda la noche, ese maldito beso no dejaba de pasar por mí mente, era tan frustrante, sin duda Eiden sabía cómo robarle el alma a una mujer pero no, yo no iba a darle lo que él quería antes iba a luchar y conseguir ese dinero pero no me voy a vender. Después de mi rutina, me pongo un vestido que me queda pegado del pecho con un escote en v, la falda es algo suelta hasta la rodilla, me coloco unas medias del color de mi piel y me pongo unas zapatillas de tacón de cubo, tomo mi bolsa y mi celular, bajo hasta la cafetería donde ya están Lili y Julián. Lili —Wow amiga a dónde vas tan guapa. Alexandra —Hoy voy a visitar varios bancos para ver si me otorgan un préstamo para pagarle a el señor Smith. Julián b—No me digas que ese idiota volvió. Alexandra —Si, y quiere tomar posesión de lo que le corresponde. Lili —Qué piensas hacer si no te prestan se dinero. Alexandra —No se, no quiero ni pensarlo. Bueno chicos los dejo, más tarde vuelvo. Salgo de la cafetería y pido un taxi, le digo que si me puede llevar a la zona bancaria, una vez ahí doy un suspiro y comienzo a entrar a distintos bancos. Unas horas más tarde me siento en una banca del parque, mis ojos se llenan de lágrimas, al recordar uno a uno los no podemos prestarle de cada bando, estoy enojada, triste y frustrada, una desesperación entra por mi cuerpo. Que voy a hacer, todos los bancos se negaron a prestarme el dinero que necesito y ni pensar en ir al banco de Gabriel aún debo en ese lugar se que no estoy quedando mal pago a tiempo, pero eso no me asegura que me van a prestar más. Cerré los ojos y comencé a llorar, era una situación que se salía de mis manos. Eiden. Estoy en mi oficina, revisando unos documentos, cuando mi abogado entro. Mauricio —Esta todo echo, ya informe a los bancos que nieguen cualquier préstamo para la señorita Brown. Eiden —Perfecto, solo es cuestión de horas para que acepte mi trato. Mauricio —Estas seguro de lo que vas a hacer digo prácticamente me vas a entregar un gran matrimonio solo por una noche de sexo. Eiden —Yo sé exactamente lo que hago no me cuestiones solo prepara los papeles que dentro de poco te estaré llamando para firmarlos. Mauricio —Bien, sabes me gustaría conocer a esa mujer, debe de ser una experta en la cama para darle lo que le vas a dar, quizá me la puedas presentar haber si también quiere hacer negocios conmigo. Su comentario me molestó y no entiendo por qué, pero el simple hecho de que el pueda tener una oportunidad con Alexandra me molesta mucho Eiden —Ya te puedes retirar. Mauricio —No me digas que te molesto mi comentario, te recuerdo que no es la primera mujer que compartimos. No dejo de mirarlo mal, sabe que se está pasando. Mauricio —Bien me voy, de todas maneras la veré el día que firmen los papeles, nos vemos Stone. Sale de mi oficina dejándome un mal sabor de boca. Alexandra Regreso a la cafetería y me pongo a trabajar, mis amigos, de inmediato se dieron cuenta que las cosas no salieron como yo esperaba, así que no me hicieron ningún comentario ni nada por el estilo. Lili —Quiero dos crepas de queso Brie, dos cafés con chocolate blanco para la mesa nueve y para la catorce una Carlota de mango y un café express, para la mesa seis un te de frutos rojos con un pay de queso y para la tres una tarta de frutos rojos y un tiramisú con cacao y dos frappés de vino tinto Alexandra —Salen enseguida. Dejo de pensar en mis problemas y me enfoco en hacer lo que más me gusta, preparar los dulces postres que deleitan al paladar. El resto de la tarde me la paso trabajando, eso sirvió mucho para distraerme. Al finalizar la noche Lili y Julián me invitaron a comer, en el trayecto al restaurante comenzamos a platicar. Lili —Entonces no pudiste conseguir el préstamo. Alexandra —Todos los bancos me dijeron lo mismo, no me tengo como comprobar que puedo pagar, mi negocio no avala un préstamo de esa magnitud. Julián —Que es lo que vamos hacer, ese señor va a querer tomar posesión de lo que por ley le pertenece. Alexandra —Lo se y eso es lo que más me duele, no poder pelear por eso, no tengo como. Lili — Y haz pensado en la propuesta que te hizo ese tipo. Julián —Que propuesta. Lili —No seas metido, es algo entre ella y yo. Alexandra —No, y no quiero ni pensarlo, sería como ir contra mi, contra lo que soy y contra mis principios Julián —Qué propuesta Alexandra. Me pregunta Julián y yo no sé si contarle porque conociéndolo sería capaz de golpear a Eiden y no creo que salga ganador, se nota que debajo de ese traje tiene un buen cuerpo. Alexandra deja de pensar en su cuerpo. Alexandra —No te preocupes Julián, no es nada malo, mejor entremos que tengo mucha hambre. Entramos al restaurante y como siempre me quedé observando el lugar, di un suspiro porque muy en el fondo es lo que quiero, un restaurante familiar en donde pueda preparar los más exquisitos platillos que he aprendido. Mi amiga me toma de la mano en señal de apoyo, ella sabe cuál es mi más grande sueño. Lili —Algún día amiga, algún día vas a tener un lugar igual o mejor que este. Alexandra —Lo se amiga, algún día tendremos un lugar así. Eiden Salgo de mi oficina y veo que aún esta mi secretaria en su lugar de trabajo. Eiden —Coni porque aún no se ha ido a su casa. Coni —Estaba esperándolo para ver si se le ofrecía algo. Eiden —Ya puede retirarse. Ella se para y noto como acomoda su falda para que pueda veras sus piernas, está mujer es demasiado ofrecida. Coni —Esta bien, ya es tarde ojalá y encuentre transporte. Me dice como si me tratara de insinuarme algo, camino hasta el elevador y antes de presionar la tecla para que suba, la volteo a ver. Eiden —Señorita Monroy. Ella me voltea a ver cómo si fuera a decirle lo que esperaba. Coni —Si jefe. Eiden —Pida un taxi, la empresa se lo remunerará. Coni —Ah, mmm gracias. Se abren las puertas del elevador y subo sin darle tiempo a que ella haga lo mismo, llegó hasta el estacionamiento, me meto a mi carro y manejo hasta la cafetería necesito ver a Alexandra, necesito comprobar que no consiguió ese préstamo y que la tengo en mis manos y en mi cama.
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