Una diosa

2551 Palabras
Eiden Hoy era la gran noche, prepare todo para que Alexandra se sintiera cómoda, al principio pensé en llevarla a un hotel solo sería sexo pero luego recordé que ella no es como todas las mujeres a las que llevo a esos lugares y decidí que esta noche pasaría en mi departamento. Nunca he sido romántico ni nada por el estilo al contrario me gusta llegar al punto sin juego previo, pero con ella quiero ser diferente, mandé a poner rosas y velas en el departamento, también pedí que cocinarán algo para antes de nuestro encuentro. Tenía pensado mandarle mi dirección, pero algo en mi dijo que sería mejor que mandara a mi chofer para que la recogiera en su casa. Una vez que termine todo mandé a mi chofer para que fuera por ella, no lo voy a negar estaba nervioso, temía que se fuera a arrepentir y me dejara plantado. Una hora después recibí un mensaje de mi chofer avisándome que Alexandra ya venía en camino, una sonrisa se dibujó en mi rostro. Eiden —Esta será una gran noche. Alexandra Tres horas antes Lili —Estas segura de lo que vas hacer. Alexandra —No, pero es mi única salida, ya busque otra alternativa pero no encontré ninguna, es como si la vida estuviera contra mi. Lili —Pues entonces lo vas a disfrutar. Lili con una sonrisa me dejo en shock por su respuesta. Alexandra —Qué? Lili —Si te vas a tener sexo con ese sujeto lo tienes que disfrutar, vente cuántas veces te sea posible y si se repite que mejor, deja tu escancia en su piel y después de que lo veas profundamente dormido déjalo, salte lo mas rápido que puedas de ahí para que vea que se siente ser usado. Solo vi fijamente a mi amiga, lo que me pedía era una locura, como iba a disfrutar tener sexo con alguien que no quiero. Alexandra —No si pueda disfrutar tener sexo con alguien que no me despierta nada. Lili —Solo déjate llevar y verás que lo vas a gozar, además amiga ese tipo está bien buenote. Alexandra —Hay Lili que cosas dices, no inventes. Lili —Por favor Alexa me vas a decir que no has visto ese trasero que se carga ese Eidencito. Solté una carcajada por lo que había dicho, si que mi amiga estaba loca. Alexandra —Jajajaja no me he fijado en su trasero pero si tú si, te creo. Lili —Bueno amiga, te dejo para que te des un baño y te a perfumes para tu noche especial, por lo menos ya vas a dejar que te quiten las telarañas, llevas años sin tener sexo con nadie. Alexandra —Oye, quien te dijo que no he tenido encuentros sexuales con nadie. Lili —Tu, ahora me voy y ya sabes disfruta de está noche. Ella se fue dejándome pensativa, tenía razón desde mi primer y único novio no he tenido sexo con nadie, con la muerte de mis papás y la cafetería no tenía tiempo de nada. Camino hasta mi closet y busco ropa para ponerme, saco una fina lencería que me compré hace algún tiempo, es un conjunto de brasier y pantaletas de encaje color n***o se ve muy sexi para mí gusto pero esto servirá. Lo saco del cajón y lo pongo en la cama, luego voy hacia donde tengo algunos vestidos y busco uno sencillo, corte A color vino lo pongo junto a la lencería, camino al baño abro la regadera y me meto a bañar, uso un shampoo para el cabello de aroma a cereza y menta, al igual que el jabón corporal, una vez lista salgo del baño y pongo una crema con el mismo aroma en mi piel me pongo la lencería, seco mi cabello y lo peino con suaves ondas, me maquillo y termino de vestirme. Un mensaje llega a mi teléfono, anunciando que el chófer de Eiden está esperando afuera de mi casa. Tomo mi pequeño bolso y salgo de mi casa. Carlos —Señorita Brown soy Carlos su chófer. Alexandra —Hola Carlos tu jefe te mando. Carlos —Si, señorita me dijo que la tenía que llevar hasta el departamento del señor Smith. Me sorprendió mucho saber que íbamos a su departamento, pensé que quería que todo sucediera en un hotel. El chófer abrió la puerta para que subiera al auto. Arranco el carro, mientras manejaba por las calles de Londres, veía a la gente ir de un lado a otro tratando de taparse de la lluvia que amenazaba con caer. Eso es lo que amo de Londres la lluvia siempre llega y limpia el ambiente, me encanta el olor a tierra mojada y el aroma que desprenden las flores después de la lluvia. Cierro los ojos, tengo que ser fuerte para lo que voy hacer, estoyen camino no me puedo echar para atrás. Carlos —Llegamos señorita. Abro los ojos al ver que entramos a un gran edificio, Carlos parquea el carro y me da una tarjeta, para después señalarme un elevador el cual me va a llevar directo al departamento. Suspiro, pongo la tarjeta de acceso y entro al elevador. Alexandra —Bien Alexandra ya estás aquí no hay vuelta atrás. Lo repito como si de un mantra se tratará. Las puertas del elevador se abrieron dejando ver un lujoso departamento, se notaba que era de él, los colores en gris y n***o resaltaban. Me sorprendí al ver un camino de velas y más al ver hasta donde llegaba, era a una mesa perfectamente adornada justo para una velada romántica, la champagne, las velas, las rosas y las dos copas hacían juego con esas escenas. Al principio sentí bonito que tuviera ese detalle, pero luego todo se vino a bajo cuando recordé el motivo por el cual estaba en este lugar. Eiden —Alexandra. El salió detrás de una puerta con una rosa en la mano, la cual me dio al mismo tiempo que depositaba un beso en el dorso de mi mano. Alexandra —Señor Smith. Eiden —Por que no dejamos los formalismos a un lado llámame por mi nombre. Alexandra —Creo que por esta noche es apropiado. Eiden —Bien pasemos a la mesa, la cena está servida. Yo me reí disimuladamente para que no se molestará. Alexandra —Haces eso con todas las mujeres con las que tienes encuentros sexuales. Eiden —A decir verdad solo lo he hecho contigo. Alexandra —Que tengo yo de especial que no tengan las otras. Era una pregunta muy curiosa, si pero quería saber porque estaba haciendo esto. Eiden —Eres la única que se me ha resistido. Alexandra —Eiden creo que es mejor dejarnos de los juegos previos he ir al grano. No es necesario nada de esto, entre más rápido empecemos, más rápido saldré de esto. Note un destelló de decepción en su mirada, pero no creo el solo hace esto por sexo. Eiden Me dio un poco de decepción saber que no le agradó nada de lo que había preparado y más sus palabras que entre más rápido es mejor fue molesto. La tomo de la mano y caminó junto con ella a mi habitación, al entrar la abrace por la espalda e hice a un lado su cabello para inhalar su delicioso aroma. Comencé a besar su cuello sobre mi cuello y a acariciar su hermoso cuerpo, quiero que esté completamente excitada y dispuesta a entregarse por completo a mi. Le bajó el cierre de vestido dejándola con su sensual ropa interior, la acuesto sobre la cama, me quito mi ropa quedando solo en bóxer, me subo sobre ella y pego mi boca a la de ella probando de nuevo el dulce sabor de sus labios. Dejo de besarla y comienzo a bajar dejando suaves besos en su piel, llegó hasta sus senos los cuales beso sobre la delgada tela del brasier haciendo que se estremezca, lo noto por como se pone su piel, sigo así hasta que decido seguir bajando, cuando llegó a mi objetivo hago a un lado su tanga para introducir un dedo provocando que el placer comience a incrementarse y a propagarse por su cuerpo de manera veloz y necesitada ella cierra los ojos para sentir y disfrutar. Eiden —Déjame probarte preciosa. Le digo con voz ronca por todo lo que está provocándome con él simple aroma que desprende su v****a, y es que es raro no soy del tipo de hombres que haga sexo oral, me gusta recibirlo pero no hacerlo. Con Alexandra es diferente quiero probar todo de ella. Alexandra —Si por favor hazlo. Le quite su tanga y le abrí las piernas hundiendo mi cara entre sus piernas, voy en busca de su clítoris para chuparlo y dejar pequeños mordisco en el, pasó mi lengua por toda su v****a moviéndola con destreza, lamiendo todo como si de un delicioso dulce se tratará. Alexandra —Aaahh Eiden aaahhh Alexandra Un gemido ahogado sale, sin embargo no necesito decir nada pronto siento como mis labios vaginales se abren y él lame mi vulva con confianza sus manos suben por mi cuerpo hasta posarse sobre mis pechos y los masajea dándole un trato especial a los pezones acción que me hace desfallecer y desear más mucho más me dejo atrapar por los estremecimientos de mi cuerpo liderados por el deseo y el placer. Un placer que aumenta cuando su lengua juega con mi clítoris involuntariamente doblo las piernas provocando que se hunda mas en centro, sus manos se alejen de mis pechos para luego abrazarse a mis piernas acaricio uno de mis pechos imaginando que es él quien los toca mientras la otra mano se enreda en su cabello puedo sentir el orgasmo se acerca no quiero que llegue pero es inevitable el mueve su lengua provocando que mi cuerpo se vacié en su boca. Eiden —Tu sabor es justo como me lo imaginé. Alexandra —Perdón no quise. El no me deja terminar porque vuelve a besarme con locura, baja su boca sobre mis desnudos pechos los cuales besa acaricia y rodea mis pezones con la lengua de ser acariciado por lo que bajo mi mano y froto mi clítoris de la misma manera que suelo hacerlo en la soledad de mi habitación. Eiden se coloca su mano sobre la mía e imita el ritmo lento y preciso de los movimientos circulares de mi mano. Eiden —Te necesito, dime qué tu también lo quieres, que tú también me necesitas. Me dice en forma de suplica, sería muy tonta si dijera que no, yo también lo quiero, yo también necesito que esté dentro de mi Alexandra —También te necesito. Expreso entre jadeos abandona la cama y me obliga a detenerme apoyo a los codos en la cama y lo observo quitarse el boxer mido su pene con descaro sin molestarme en disimular que disfruto de la vista no tiene sentido mentirle o engañarlo él sabe que su pene tiene buen tamaño. Me toma de las piernas y mi clítoris vuelve a ser el centro de atención esta vez no me besa con delicadeza sino con hambre. Eiden se aparta para colocarse el condón aprovecho para arrodillarme en la cama y beso su pecho el enreda su mano en mi cabello y me aparta con algo de brusquedad que me parece excitante. Eiden —Basta de preliminares ahora quiero hundirme duro y fuerte dentro de ti. Me besa con fuerza haciéndome perder la razón inmediatamente me empuja para que quede de espaldas en la cama y abro las piernas para él, toma su pene y lo guía a mi entrada. Eiden —Quieres que entre fuerte comience rápido y duro o prefieres que sea de a poco y con delicadeza. Sonrío por su pregunta mientras me acaricio a mí misma. Alexandra —Sorpréndeme. Sus labios dibujan una sonrisa que deja ver sus dientes blancos y parejos es demasiado guapo para el bien común abro más las piernas y el se hunde al completo con una sola embestida que me obliga a gemir. Alexandra —Aaahhhh, mmmm si aaaahhh. No tarda en moverse lo hace con fuerza y rudeza produciéndome algo de dolor que se pierde entre el placer intenso y anhelado el cuerpo de Eiden se inclina hacia adelante y sus labios caen sobre los míos con posesión mientras sigue moviéndose en mi interior manteniendo el mismo ritmo mis paredes vaginales acogen su pene como si ya lo conocieran de antes y el placer se propaga con violencia por todo mi centro clavo las uñas en su espalda dejándole marcas su pene sale casi al completo y vuelve a deslizarse en mi interior con una violencia satisfactoria suelta un gemido alto. Eiden —Aaahhh nena, aaahhh. Alexandra —Necesito más. Hago que se detenga para que se acueste, me subí encima de él flexiono las piernas a los costados de su cuerpo y muevo la pelvis hacia arriba y abajo marcando un ritmo más lento e intenso. Eiden me toma con fuerza de las caderas y mete uno de mis pezones en su boca para luego tirar de él con los dientes inclina la cabeza hacia atrás sintiéndome completamente perdida por el placer subo y bajo encima de él aprieto mis senos contra su pecho y devoro su boca beso su cuello dejando una pequeña marca que verá reflejada más tarde, clavo las uñas en sus hombros. Mis movimientos comienzan a ser más rápidos y desesperados ambos estamos entregados a esta cabalgata s****l en busca del orgasmo. Alexandra —Estoy cerca. Digo sobre sus labios los dos gemimos a la vez que la danza placentera se torna desesperada y finalmente mi orgasmo se libera por mi cuerpo mientras él se deja envolver por su propio orgasmo Eiden me toma de la barbilla y besa mis labios brevemente antes de apoyar su frente sobre la mía. Cierro los ojos y disfrute esta única noche de placer con el. Unas horas mas tarde despierta sobre salteada, noto que no estoy en mi casa y recuerdo todo lo de la noche anterior, vuelvo a cerrar los ojos y al abrirlos volteó y lo veo dormido, me levanto sin hacer ruido para no despertarlo, tomo mis cosas y me visto, busco un pedazo de papel le escribo una nota y salgo del lugar. Eiden Despierto con los primeros rayos de sol, es la primera vez que duermo después de una noche de sexo, sonrío al recordar como esa diosa se entregaba a mi por completo, volteó para verla pero me sorprendo al ver que no está. Me levanto y salgo de la habitación, la busco pero no hay rastro de ella, regreso a la habitación y me siento en la cama, tomo mi celular, veo que hay un papel al lado este, la desdobló y leo su contenido. —Ya cumplí con mi parte del trato, espero que tenga palabra y cumpla con su parte. Arrugue la hoja y la tiré al piso, pase mi mano por cara, debí de admitir que esto me había molestado, pensé que podíamos desayunar juntos y volver a tener sexo, pero recordé que esto solo fue un trato y ella lo dejo bien claro.
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