Solo sexo

1619 Palabras
Eiden Las no salieron como yo quería pero como tenían que salir. Doy un suspiro de frustración, me levanto y camino hasta el baño, después de tomar una ducha me visto y salgo al casino. Al ingresar saludo al personal los cuales se me quedan viendo algo extraño, sigo mi camino sin prestar mayor importancia, sibo al elevador y afirme en el espejo que tiene una de las paredes noto lo que los demás vieron. Eiden —Mierda. Alexandra me había dejado una marca en el cuello, no era muy grande pero si bastante marcada y visible. No me queda de otra que salir, camino hasta mi oficina, Coni me ve y y junta sus cejas al mismo tiempo que un rastro de desilusión se dibuja en su mirada. Hago los mismo que hace un rato, no le tomo importancia, entro a mi oficina, minutos después ingresa Daniel, su mirada va directamente a mi cuello. Daniel —Asi que es verdad. Eiden —Que cosa. Daniel —Pues lo que todos están diciendo, que te marcaron como ganado. Eiden —No me marcaron como ganado, solo fue una noche de sexo y ya. Daniel —Y quien fue la vampira. Sonrío al recordar lo sucedido anoche, sin duda Alexandra revaso todas mis expectativas. Eiden —Alguien que no te puedo decir, lo único que sabrás es que fue el mejor sexo de mi vida. No le dije más porque Coni entro con la bandeja de mi café, el cual me tiró encima. Eiden —Diablos Coni Me quite mi saco y la camisa quedando desnudo del torso. Coni —Lo siento señor fue un accidente. La mirada de mi secretaria y la de Daniel se fueron directo a mi espalda cuando me di la vuelta para sacar otra camisa de mi armario. Daniel —Amigo si que tú noche de sexo fue muy intensa y salvaje. Volví a recordar el momento en que clavo sus uñas en mi espalda mientras llegaba su orgasmo, mi pene también reaccionó al recordar esa escena, el como se movía tras cada estocada. Coni salió rápido de mi oficina mientras yo acomodaba mi camisa y trataba de disimular mi erección. Daniel —Vaya amigo se ve que fue una noche súper intensa me vas a decir quién es la chica que te ha puesto así. Eiden —Solo confórmate con saber que fue solo sexo y nada más. Dalia —Bien pues bueno, entonces si solo fue sexo esconde muy bien esa marca del cuello para que el fin de semana que será la fiesta para anunciar el embarazono y no creo que tú hermana quiera que se note lo que te dejo tu encuentro s****l. Eiden —Enserio Luz va a hacer esa fiesta, no le encuentro el chiste a que haga algo como eso. Daniel —Yo menos pero son sus amigos y familia, sabes bien que no me llevo con ninguno y si hago esto es solo por complacer a mi esposa. Eiden —No tengo ganas de ver a sus primos y que empiecen con sus indirectas que me quede con lo que es de ella o peor que sus amigas intenten meterse en mi cama. Daniel —Ni modo hermano nos toca sacrificarnos por Luz. Alexandra. Estar todo el día en la cafetería me ha ayudado a no pensar en Eiden y el placentero sexo que tuvimos. Lili —Me vas a contar cómo te fue con el adonis. Alexandra —No Lili, no quiero ni acordarme de lo que ocurrió anoche. Lili —Tan mal estuvo. Mi amiga me mira como si de una decepción se tratara. Alexandra —Todo lo contrario amiga fue el mejor sexo que he tenido en mi vida es por eso que no me quiero acordar. Lili —Como así, dices que es el mejor sexo y no quieres recordarlo ¿Qué pasa contigo?. Alexandra —Es sencillo, solo fue sexo de una noche. No va a pasar más allá de eso, no será como el príncipe azul que viene y me rescata de la torre porque lamentablemente esos no existen y Eiden Smith ya obtuvo lo que quiso y si tiene palabra yo obtendré lo que quiero. Lili —Qué lástima porque sería un sueño que lo tuvieras todas las noches para ti solita. Alexandra —Lo sería pero hay que vivir en la realidad, tipos como ese no terminan con mujeres como yo. Lili —Oye eso sí que no, Alexandra eres un mujerón y el tipo que no lo vea es porque está ciego o estúpido. Alexandra —Mejor dejemos de hablar de eso y pongamos a trabajar. Por fortuna Lili ya no siguió insistiendo con el tema, regresamos al trabajo un rato después un hombre muy elegante entró a la cafetería. Carlos —Buenas tardes busco a la señorita Alexandra Brown. Julián —Quien la busca. Carlos —Soy Carlos Cooper el abogado del señor Eiden Smith. Julián —Deme un minuto, ya le aviso. Julián se acerca a mí para decirme quien es ese sujeto, salí de la cocina y camine hasta el abogado mientras me quitaba la filipina y tomaba mi blazer. Carlos Ahora entiendo porque Eiden está embelesado por esta mujer. Salió de lo que me imagino es la cocina, se quito la filipina negra dejando ver su hermoso cuerpo cubierto por un pantalón ancho que le llegaba a la cintura y un top rojo el cual dejaba al descubierto su bien marcada cintura la cual tentaba a ser tocada, se colo un blazer n***o que hacía juego con el pantalón y se quitó un gorro de esos que usan los chefs dejando caer su cabello rizado color cereza. Alexandra —Buenos días, soy Alexandra Brown. Estira la mano la cual no dude en agarras, no pude aguantar recorrer con la mirada su cuerpo, terminando en sus hermosos ojos ambar. Carlos —Señorita Brown es un gusto conocerla, soy Carlos Cooper el abogado del señor Smith. Alexandra —Un gusto conocerlo, dígame en qué puedo servirle. En muchas cosas hermosa.... Pensé para mí. Carlos —Vengo a traer estos documentos donde la acreditan como única dueña del edificio que tiene en la parte trasera de la cafetería. Veo como sonríe dejando ver su blanca dentadura, un brillo especial aparece en sus ojos haciendo qué luzcan aún más bellos. Ella tomó los papeles y leyó el contenido, cada palabra que leía sus ojos brillaban más. Carlos —Solo tienes que firmar aquí y todo esto será tuyo. Alexandra —Es en serio, él está cumpliendo con su palabra. Carlos —Nunca dudes de la palabra de Edien el cumple lo que promete. Alexandra —Digame dónde firmo. Carlos —Aqui y aquí. Ella tomó mi bolígrafo y plasmó su firma en los documentos, revise que todo estuviera en orden y le entregué el título de propiedad. Carlos —Te entrego el título de propietaria, muchas felicidades. Ella me abrazo, yo por inercia puse las manos en su cintura. Alexandra —Gracias, gracias. Carlos —No es a mi a quien tienes que agradecer. Bueno me retiro, fue un gusto. Tomó mi maletín,.mientras salgo y reviso el mensaje que me llegó. Eiden —Espero que ya esté listo lo que te encargue y Carlos para la otra, evita comerte con la mirada a Alexandra y más volver a abrazarla. Me río por lo que me mandó, así que estás vigilando a esta muñeca. Carlos —Ay Eiden te atraparon y no te haz dado cuenta. No espero más y le contesto Carlos —No sabía que te gustaba espiar y por lo otro ya está todo hecho, ah no te preocupes esa muñeca es solo tuya, aunque si no quiere nada contigo me apunto en primera fila para conquistarla. Bloqueo mi teléfono y lo guardo, subo a mi carro, aún tengo mucho trabajo antes de ir a ver al investigador privado. Eiden Leo el mensaje que me mandó Carlos y no puedo evitar molestarme por lo que me escribió, sabía que era un riesgo mandar a Carlos, que se iba a fijar en Alexandra, pero no tenía otra alternativa, es mi abogado y solo en el confío para este trabajo. Reviso los mensajes que me mandó el guardaespaldas de Alexandra y veo la foto que me envió, se ve jodidamente hermosa con ese atuendo ahora veo porque Carlos se quedó como un tarado viéndola. Doy un suspiro de frustración, debo de dejar esto aún lado y dejar de espiarla, solo fue sexo y nada más, ella no significa nada para mí, fue solo una mujer más en mi cama. Repito eso muchas veces, para poder dejar de pensar en ella. Decido salir e ir a buscar una de mis amantes para poder sacarme las imagenes que tengo en mi mente. Sin decirle a nadie voy directo a el casino y busco a mi presa, observo el lugar y bingo, una pelirroja de cabello lacio camina hasta mi, su sexi caminar llama la atención de todos. Llega hasta donde estoy y sus manos rodean mi cuello mientras que acerca su boca a mi oído. ??? —Hola guapo buscas compañía. Volteé a verla y le sonreí, acerque mi nariz a su cuello y aspire el aroma que desprendía, una mueca de desagrado se dibujó en mi boca, no era un olor desagradable, olía bien solo que no era el aroma que buscaba y eso me molestaba. Eiden —Lo siento hermosa hoy no. Salí del lugar dejando a esa mujer en medio del casino, no se que me pasaba, ni porque había rechazado a esa mujer, solo no quería borrar el dulce aroma de Alexandra de mi ser.
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