Una noche

1991 Palabras
Eiden. Después de un día estresante lo único que quería era llegar a mi departamento y descansar Pará mi desgracia esto no va a ser posible mi asistente me recordó que hoy tenía una reunión con unas inversionistas para el nuevo antro que será abierto en España. Llevo varios días sin saber nada de Alexandra y eso es frustrante, la he mandado a seguir para saber cada movimiento que no vaya al banco que pida algún préstamo pero ha sido inútil esa mujer será vive en esa cafetería. Daniel —Listo para irnos. Eiden —Tengo otra opción. Daniel —Sabes qué esas reuniones son muy importantes si es que quieres expandirte en Europa. Eiden —Si tienes razón, Bueno vamos, avísale ay mi hermana que llegaras un poco tarde no quiero tener problemas con ella. Daniel —Si eso haré. Te espero en el auto. El salió de la oficina y unos minutos después salí yo. Coni —Señor quiere que lo acompañe a su reunión. Me dijo con su voz melosa, esta mujer no entendía que su coquetería me molestaba. Eiden —No Coni ya se puede ir a su casa no la voy a necesitar. Su cara mostró decepción y furia a la vez. Coni —Bien señor nos vemos mañana. No le contesté, caminé hacia el elevador y ella casi corría detrás de mí. Al cerrarse la puerta metálica todo se inundó de su perfume era un olor que me desagradaba. Ella se arreglaba y acomodaba su ropa esperando que no la volteara a ver de alguna forma, quizá tenía la esperanza que yo reaccionara de sus encantos, pero eso jamás iba a pasar. A la brisa en la puerta del lavador sale lo más rápido que puse No soportamos un minuto más estar en ese lugar. Daniel —Que te pasa pareciera que te había metido un cohete porque entraste así de rápido el carro. Eiden —Por esa mujer, me estresa, no soporto sus insinuaciones. Daniel —Un consejo despídela antes de que te ocasione algún problema. Eiden —No la puedo despedir así como así podría demandarnos por algún despido injustificado. Daniel —Entonces muévela otro departamento que esté alejada de ti haz lo que te digo antes de que se tome atribuciones que no le corresponde. Eiden —No creo que sea tan tonta para hacer alguna cosa estúpida mejor vámonos no quiero llegar tarde. El resto del camino no dijimos absolutamente nada ni mi asistente solo nos enfocamos en la reunión que tendremos en unos momentos. Entro a uno de mis restaurantes para la reunión con los inversionistas, el gerente nos recibe con una sonrisa. Carlos —Señor Smith sus invitados ya lo esperan en el área privada. Eiden —Gracias, Marco nosotros seguimos de aquí sigue teniendo los clientes. Carlos —Si señor. Caminamos hasta el área privada era un hermoso jardín rodeado de pequeñas luces ahí solamente hay unas cuantas mesas era especialmente para parejas que quieren estar solos y reuniones como la que voy a tener en este momento. Al entrar mis ojos no podían creer lo que acababa de ver mira Alexandra en compañía de. Eiden —¡Gabriel! Por un momento nuestras ojos se conectaron hasta que ella decidió desviar la mirada. Daniel —Ah mira ahí está Alexandra con Gabriel. Eiden —Ellos, de dónde se conocen. Daniel —No tengo idea si quieres nos preguntamos igual y podríamos hacer una cena con ellos y los inversionistas. El tono de bola de mi amigo me molestaba demasiado lo que más molestaba ir a ver a Gabriel junto a Alexandra eso me dejaron mal sabor de boca. Eiden —No digas tonterías, andando que nos esperan. Camino hasta la mesa de inmediato una mesera se acercó muy coqueta a tomar la orden. Sandra —Buenas noches caballeros soy Sandra y seré su mesera. Dijo mientras nos dejaba las cartas, al dársela a Daniel le guiño el ojo. Sandra —Regreso en un rato para tomar su orden caballeros. Eiden —Eso no será necesario por el momento estamos esperando a alguien le pido que se retire y que le diga al capitán que mande un mesero. La chica parpadee varias veces asimilando lo que le dije. Sandra —P-pero porque hice algo malo. Eiden —Señorita me parece poco profesional estar coqueteando con los comensales. Sandra —Señor no es lo que parece yo solo quise ser amable. Daniel —Señorita solo haga lo que se le está pidiendo. La chica muy molesta se dio la media vuelta y se fue. Daniel —Dime que fue todo eso. Eiden —Que no te diste cuenta cómo estaba coqueteando contigo. Daniel —Si me di cuenta pero eso no es ningún problema muchas mujeres coquetean contigo y yo no hago ese tipo de shows Eiden —Da la casualidad que eres un hombre casado y no estás casado con cualquier mujer eres el esposo de mi hermana. Mientras hablaba con Daniel no podía despegar mis ojos de la pelirroja, me molestaba verla reír con Gabriel cuando el decía no se que cosa, me molestaba verlo tan cerca de ella y que ella lo permitiera. Daniel —Por lo menos me estas escuchando. Eiden —Si claro. Daniel está por decirme algo cuando los españoles llegaron. La reunión transcurrió tranquilamente aunque yo no presté nada de atención a lo que ellos decían. Los españoles se levantaron y nos dieron apretón de manos. Daniel —Ahora sí me vas a decir qué te pasa. Eiden —Que me pasa de qué. Daniel —No pusiste atención a la reunión, tu cuerpo estaba aquí pero tu mente en otro lado o más bien tus ojos en otro lado qué tanto ves a la mesa donde está Alexandra y Gabriel. Eiden —No sé de qué me hablas. Claro que presta atención. Daniel —Si a ver Entonces dime cuándo van a firmar el contrato. No sabía que responderle porque era cierto no sabía absolutamente nada de lo que se habló en la reunión y no sé qué me pasaba que no podía dejar de ver aquella pareja. Eiden —No se la verdad es que tienes razón no presten nada de atención. Daniel —Genial, van a pasar a la oficina el día de mañana para firma de contrato. En lo que Daniel me decía qué día iba a hacer la reunión le mandé un mensaje a uno de mis guardaespaldas pidiéndole un pequeño favor. Unos minutos después me envió un mensaje diciéndome que ya estaba hecho. Eiden —Perfecto. Fue lo único que dije porque en ese momento Alexandra y Gabriel se levantaron y salieron del lugar. Eiden —Vámonos. Daniel —Eiden, Eiden. Camine a la salida sin esperar a Daniel, quería llegar a ellos antes de que se fueran. Afortunadamente así fue, solo que lo que vi me dejo un mal sabor de boca. Gabriel tomaba de la cintura a Alexandra mientras le susurraba algo al oído. Eiden —Buenas noches, espero no interrumpir. Alexandra. La cena con Gabriel no fue tan desagradable, recordamos cosas de cuando íbamos en la escuela de las salidas que teníamos en grupo todo el tiempo se portó lindo y cariñoso conmigo Bueno siempre lo hace yo sé que él quiere que seamos más que amigos pero lamentablemente no lo puedo ofrecer más que una amistad. Al finalizar la cena decidimos ir a dar un paseo por un parque cercano, mientras esperábamos que el chico del ballet parking trajera el auto de Gabriel me tomó por la cintura y me susurró al oído. Gabriel —Sabes hermosa que luces a la luz de la luna. Alexandra —Gabriel por favor. Una voz fuerte varonil hizo que nos separaramos. Eiden —Buenas noches, espero no interrumpir. Los dos volteamos hacia dónde ver a la persona que acababa de hablar, mi cara fue de sombra al verlo qué hacía aquí no quería que Gabriel se enterara de que tenía problemas económicos porque estaba segura que no dudaría en ayudarme y eso era lo que menos quería. -Buenas noches Los dos contestamos al unísono Eiden —Gabriel es un gusto verte al igual que a usted señorita Brown. Gabriel arrugó el ceño vio por un instante a Eiden y después me volteó a ver a mí. Gabriel —Se conocen. Eiden —La señorita Brown y yo nos conocimos a través de su hermano. Alexandra —Si, nos conocemos por Bruno. Eiden —Y ustedes de dónde se conocen si se puede saber. Gabriel —Claro! Alexandra y yo nos conocemos desde la preparatoria íbamos en el mismo salón y desde ahí somos buenos amigos. Eiden estaba por contestarle a Gabriel cuando el ballet parking le habló a Gabriel él se acercó hasta donde él estaba. Eiden y yo nos quedamos en rotundo silencio hasta que escuchamos los gritos de Gabriel. Gabriel —CÓMO DIABLOS PASÓ ESO? QUE ESTE LUGAR ES DE INCOMPETENTES O QUÉ! USTEDES TIENEN QUE RESOLVER ESE PROBLEMA CUESTE LO QUE CUESTE NO SE PUDO HABER DESAPARECIDO ASÍ COMO ASÍ. Me acerqué hasta donde estaba Gabriel para saber qué era lo que estaba pasando. Alexandra —Gabriel qué es lo que sucede por qué gritas. Gabriel —No encuentra mi auto al parecer alguien se lo llevó o no sé qué tengo que ir a la policía a rendir una tengo que ir a la policía para levantar una denuncia. Alexandra —Pero cómo pasó eso. Gabriel —No se, deja te pido un taxi que te lleve a tu casa en lo que yo voy a la comisaría. Alexandra —Claro que no, yo voy contigo. Gabriel —Cariño me encantaría que me acompañaras pero estoy seguro que esto sera muy tardado y no quiero que estés tan tarde en un lugar así. Alexandra —Pero Gabi…. Eiden —Gabriel tiene razón señorita Brown a estas horas esos lugares son un poco desagradables para una señorita como usted hágale caso y vaya a casa. Alexandra —Pero Gabi. Gabriel —Hermosa por favor hazme caso. Alexandra —Esta bien me voy pero mantenme informada de todo lo que suceda. Gabriel —Lo haré, ahora deja llamo un taxi. Eiden —No es necesario yo puedo llevarla me queda de camino a mi departamento. Ambos volteamos a ver a Eiden con cara de sorpresa e intriga por lo que había dicho. Alexandra —No es necesario señor Smith me puedo ir yo sola en un taxi. Eiden —Insisto muchas veces los taxis son peligrosos y más para una señorita como usted no me cuesta nada llevarla. Gabriel —No me gusta para nada la de idea pero esta vez tienes razón Smith. Alexandra —Ok pues entonces aceptó su propuesta señor Smith. No sé sí vi bien o solo fue una reacción involuntaria pero una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Eiden. Gabriel —Hermosa me llamas cuando llegues a tu casa. Alexandra —Tu también me llamas para ver qué te dijeron acerca de tu carro. Camine hasta el carro de Eiden, abrió la puerta para que yo me subiera lo cual hice se dirigió hacia donde estaba un grupo de hombres principalmente hasta uno el cual yo ya había visto antes con él le dijo algo al oído para después regresar a su coche. Eiden —Listo señorita vámonos. Alexandra —Si. El camino al edificio fue un rotundo silencio no entendió como este hombre no tenía nada que decir. Al llegar al edificio él como todo caballero abrió la puerta para que bajara. Alexandra —Gracias por traerme. Eiden —De nada Camine unos pasos cuando sentía una garra que me hizo voltear. Eiden —Una noche. Alexandra —Que? Eiden —Una noche de sexo es lo que pido a cambio de devolverle los papeles del edificio. Pero qué diablos había dicho este tipo.
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