Alexandra
No podía asimilar lo que este sujeto acababa de decirme.
Alexandra —Una disculpa, creo que entendí mal, usted quiere que sea su amante por una noche.
Eiden —Mas claro no pudo haber entendido.
Di una pequeña risa y luego lo vi seriamente.
Alexandra —Es una broma, cierto.
Eiden —Acaso tengo cara de payaso para estar bromeando.
Alexandra —Esta usted loco, como se atreve a pedirme que sea su amante quien demonios cree que soy.
Eiden —Espero que una mujer inteligente que no desaproveche la oportunidad que le estoy dando.
No podía escuchar más sobre su estúpida propuesta, me di la media vuelta para irme.
Alexandra —Que tenga buena noche señor Smith, búsqueme cuando quiera hacer negocios en serio mientras no lo haga.
Owen —Espere señorita, antes de que se vaya considere lo que le propuse.
Moví la cabeza en negación, no podía creer lo que este tipo quería.
Alexandra —Señor Smith no se con que clase de mujeres este acostumbrado a tratar y créame no me interesa, así como no me interesa su propuesta. Adiós
Eiden —Se está atrevido a rechazarme.
Alexandra —Que no es obvio.
Eiden —No me diga que es de las mujeres que se hacen las difíciles para que uno les ruegue, conmigo ese truco no va a funcionar.
Alexandra —Haber señor le voy a decir lo que creo que jamás ha escuchado…. No quiero ser su amante, ni por una noche, ni nunca.
Me di la media vuelta y entre a mi edificio, quien se creía ese idiota para pedirme eso.
Entre a mi cuarto me puse la pijama y luego baja al invernadero para rociar mis flores y plantas. Al finalizar tome mi taza de chocolate y me senté en el sillón que tenía en dicho lugar.
Ese lugar era como mi refugio, como mi fuerte, cuando tenía algo o me sentía triste iba ahí y me relajaba, en el había colocado una pequeña sala en la cuan se podía apreciar el cielo era espectacular cuando estaba despejado me traía mucha paz.
Eso era lo que necesitaba después del mal sabor de boca que me dejó el idiota de Eiden.
Eiden.
Cómo se atrevía está mujer a rechazarme, quien se ha crecido, no es nadie para decirme a mi que no.
Agarro mi vaso de whisky y me lo tomo de golpe, después lo azote contra la pared.
Eiden —Maldita mujer, tengo que hacerte mía para poder borrarte de mi mente y sacarte de mis sueños.
Me recosté sobre el sofá cerré los ojos rogando que ella no apareciera en mis sueños una vez más.
Al otro día llegué muy temprano a la oficina, tenía mucho trabajo, también debía idear un plan para que ella aceptara pasar una noche conmigo.
Daniel —Qué carita pasaste una mala noche tan mala es en la cama.
Eiden —De quién hablas
Daniel —De Alexandra Brown, anoche lograste que se fuera contigo, no me digas que no pasó nada.
Eiden —Solo la lleve a su departamento y de ahí me fui al mío.
No le iba a decir que le había propuesto una noche de sexo y me había rechazado, estoy seguro que se mofaría de mi.
Daniel —Como que no te creo, mmm ya se de seguro te le insinuaste y ella te rechazo.
Eidan —Eso no fue lo que pasó, ya te dije que entre esa mujer y yo solo existen los negocios, yo quiero que me venda su parte del edificio y ella quiere lo mismo.
Daniel —Repítelo muchas veces para que lo creas.
Eiden —No tengo que hacer eso porque ya te dije que no me interesa esa mujer.
Daniel —Haré de cuenta que te creo y que lo que te tiene de mal humor es que realmente no has podido dormir bien.
Lo fulminé con la mirada no entendía cómo es que me conocía tanto bueno sí entiendo llevamos tantos años de ser amigos yo también sé cuando él está mal incluso cuando te van a pelear con mi hermana pero ese no es el punto el punto es que no quiero que se entere que Alexandra me rechazó.
Eiden —Cómo está mi hermana.
Daniel —Qué cambio tan radical de tema pero bueno así eres tú y contestando tu pregunta ella está muy bien de hecho su apetito ha aumentado.
Eiden —Feliz por ser papá.
Daniel —Como no tienes una idea y espero que tú también estés muy feliz por ser tío.
Eiden —Sabes que sí me dio demasiado gusto saber qué van a hacer papás.
Daniel —Y tu serás el mejor tío.
Eiden —Eso espero.
El resto de la mañana me la paso trabajando desde mi oficina y organizando todo para que tanto los hoteles como los restaurantes y el club funcionen adecuadamente. Por un momento cierro mis ojos y recuerdo la mirada de Alexandra me permito pensar en ella y preguntarme qué es lo que estará haciendo si habrá pensado en mi propuesta es una respuesta que no sabré hasta no verla.
Alexandra
Después de visitar algunos proveedores no te querías algo tarde y he estado todo el día de arriba para abajo así que decido ir a descansar por fortuna hoy no abrí el restaurante así que no me puedo preocupar por el momento de nada.
El taxis estaciona en la entrada del callejón tomo mi bolso y bajo con delicadeza, camino hacia la entrada de mi oficina departamento o eso intento cuando alguien me jala del brazo , doy un grito corto porque veo de quién se trata
Alexandra — Qué diablos creé que hace casi muero del susto.
Eiden —Una disculpa no fue mi intención asustarte.
El tira de mí hasta dejarme pegada a la pared y su duro cuerpo. El calor que provoca en mi cuerpo me lleva a reprenderme mentalmente por qué no debería de estar sintiendo ese tipo de cosas por alguien como él.
Alexandra —Es algún tipo de acosador de mujeres o algo así.
Eiden —No únicamente te acoso a ti y estoy tan sorprendido como tú no es algo que suelo hacer
Alexandra —Debo sentirme halagada con su comentario y darle las gracias por sus actos.
Asoma una sonrisa, de los pocos días que llevo de conocerlo es la primera vez que lo veo sonreír.
Hay que admitirlo ese sujeto tiene una sonrisa de esas que hacen que uno moje las bragas.
Alexandra —Dime que es lo que quieres, creo que ya había quedado claro las cosas entre tú y yo.
El se acerco a mi y paso su nariz por mi cuello.
Eiden —Sabes que llevas volviéndome loco desde que te conocí y es un fastidio desearte tanto
Alexandra —Por favor no me haga reír.
Su mano acaricia mi rostro y sus intensos ojos marrones me observan con detenimiento parece como si estuviera evaluando mi rostro y no prestará atención a lo que digo
Eiden —Una noche te pido una noche y no volveré a buscarte, pongo a tu nombre la parte del edificio que me vendió tu hermano.
Abro la boca para decirle que no cuando me interrumpe.
Eiden —Déjame tenerte una noche en mi cama y así poder apagar el deseo que me está consumiendo y seguir adelante.
Alexandra —Que clase de mujer crees que soy para pedirme que me acueste contigo, amo este lugar pero yo no me vendo.
El ríe y acerca su cuerpo más al mío, sus manos bajan por mis brazos hasta quedar descansando en mi cintura
Eiden —Tú me deseas tanto como yo a ti percibo el calor de tu cuerpo la forma en que tu corazón se acelera cuando me acerco no crees que es hora que nos dejemos consumir por ese apetito s****l en una noche de pasión.
Su boca se posa en mi oído mi cerebro se ha desconectado y he perdido la capacidad de pensar y razonar su rico perfume no ayuda en nada.
Eiden —Déjate llevar por mis caricias Alexandra es solo una noche, no pido más, después de eso cada quien con su vida.
Está por besar mi boca cuando mi cerebro reacciona y lo empujo, el retrocede levemente.
Alexandra —No es no señor Smith.
Entró al elevador del edificio y subo a mi departamento dejando a Eiden Smith parado sin poder reaccionar.