Una noche más

1518 Palabras
Alexandra Siento las manos de Eiden recorrer todo mi cuerpo hasta llegar a mis senos los cuales comienza a masajear y a jugar con se dedo mis pezones, yo estoy perdida en las sensaciones que me hace sentir hasta que pone su dura erección entre mis piernas algo hace clic en mi cabeza y recuerdo dónde estoy, abro los ojos y maldigo por déjame llevar por el. Lo empujo hasta que se separa de mi y le doy una bofetada que se escucha por toda la habitación. Alexandra —Quien mierda te crees para traerme aquí y besarme. Eiden —No me digas que no te estaba gustando, que bien que lo disfrutaste. Alexandra —Eres un imbécil. Trato de abrir la puerta pero me es imposible, Eiden se me acerca y me toma de la mano. Eiden —No voy a permitir que trabajes para el imbécil de Fausto. Alexandra —Tu no eres nadie para prohibirme con quien trabajar, no eres mi dueño, ni jefe, tampoco tengo un contrato de trabajo contigo, es más no sé que haces aquí. Eiden —Luz es mi hermana. Alexandra —Genial, como ella es tan diferente a ti. Eiden —No me interesa que pienses de mi, solo te prohíbo que estés al lado de él o de algún integrante de mi familia, no quiero que se te vaya ir la boca y hables se lo que pasó, nadie puede saber que me enrede con una cocinera. Debo de admitir que sus palabras me dolieron y mucho, pero no sé lo voy a demostrar. Alexandra —Créame señor Smith que yo tampoco quiero que sepan que me tuve que acostar con usted por recuperar lo que era de mi familia, si me disculpa me tengo que ir, está cocinera aún tiene trabajo que hacer y no pienso seguir perdiendo mi tiempo con gente tan nefasta como usted. Me doy la vuelta para salir no sin antes decirle otro par de cosas. Alexandra —Por cierto, si el señor Fausto me vuelve a ofrecer trabajo con gusto aceptare ya que usted no es nadie para prohibirme con quién relacionarme. Salí sin más de su habitación, baje las escaleras y fui directo a la cocina donde estaban mis amigos. Lili —Mujer dónde andas. Alexandra —Fui al baño. Le mentí a mi amiga para que no me estuviera interrogando. Lili —Un señor te vino a buscar, al parecer está muy interesado en adquirir nuestros servicios de catering. Alexandra —Si ya hablé con el. Julián —Esto nos viene como anillo al dedo, se ve que es uno de estos riquillos a los que les gustan despilfarrar, quizá nos pague bien y así podamos seguir con las remodelaciones de la cafetería. Alexandra —Si quizá tengan razón, después que terminemos aquí voy a buscarlo para hablar con él. Y así fue, al finalizar el evento busque a el señor Fausto, lo ví hablando con otros señores, espere un poco hasta que se desocupo. Con una enorme sonrisa caminó hasta donde yo estaba. Fausto —Una disculpa, son primos a los que casi no veo y nos estábamos poniendo al día. Alexandra —No usted disculpe por el inconveniente de hace un rato. Fausto —De nuevo hablandome de usted. Alexandra —Un disculpa es la costumbre. Fausto —No sabia que tú y mi sobrino eran algo. Alexandra —No, no para nada, el señor Smith y yo no somos absolutamente nada, no se de dónde sacas eso.... bueno en si de la señora Luz ella fue quien me contrato. Fausto —Oh ya entiendo, entonces entre tú y él no hay nada. Alexandra —No, de echo lo conocí apenas, pero bueno no creo que sea de tu sobrino de lo que quieres hablar. Fausto —No, lo que quiero hablar es sobre tus servicios de catering para un evento que voy a tener, es una subasta que mi empresa va a hacer para una fundación para niños de una casa hogar. Alexandra —De verdad vas hacer una subasta para ayudar a niños sin hogar. Fausto —Si. Alexandra —Eso es genial, eres muy bueno, no cualquiera se interesa en ese tipo de fundaciónes. Fausto —A mi siempre me ha gustado ayudar a quien lo necesita, pero bueno dime aceptas trabajar para mí. Alexandra —Claro que acepto. Fausto —Genial, en unos días iré a tu cafetería para platicar más sobre el tema. Alexandra —Te estere esperando. Fausto —Nos vemos hermosa. El toma mi mano y deposito un beso en mis nudillos, a lo lejos pude ver cómo Eiden nos miraba con enojo, no sabía porque actuaba así, no le iba decir a nadie lo que pasó entre nosotros. Fausto Así que el recogido está interesado en esta chica, eso es genial por fin un punto débil por el cual voy a acabar con él. Será como ganarse la lotería, acabo con el bastardo de Eiden y tengo a una mujer que está como quiere y podré tenerla para mí. Después de conseguir que trabaje para mí, me despido de la espectacular mujer, volteó a ver a Eiden para confirmar mis sospechas está que se muere por mi cercanía. Te atrape sobrino, ella es tu talón de Aquiles. Eiden Después de que ella se fue me sentí vacío, como si algo me faltará y no se porque, me sentí miserable con las palabras que le dije pero no quería que se sintiera especial o algo por el estilo. Salgo de mi recamara con la esperanza de ya no encontrarme a ningún familiar y afortunadamente así fue, llegó hasta donde está mi hermana me siento a su lado mientras que con la mirada busco a Alexandra. Luz —A quién buscas con tanto esmero. Eiden —A nadie porque preguntas. Luz —Por que es más que obvio que buscas a alguien y no dejas de ver hacia la cocina. Eiden —Para nada, solo veo que no venga hacia nosotros algún buitre. Luz —Enserio, yo pensé que la estaba buscando. Mi hermana señaló hacia donde estaba Fausto, ahi pude ver que Alexandra se estaba acercando a el, caminaba tan segura, tan sensual, el contoneo de su cadera era muy sexy y más de uno de los hombre presentes lo noto. Ella se paro algo retirada de dónde estaba Fausto con sus primos, el dejo de hablar con ellos y se acerco hasta donde está Alexandra. Platicaron por un rato, luego ella le sonrió, por qué diablos le sonreí, que le dijo el para que ella sonrisa así, conmigo nunca lo ha hecho. Quiero ir hasta donde ellos están y volver a llevármela lejos del imbécil ese, estoy por pararme pero mi hermana me lo impide. Luz —Si esa chica no te interesa déjala, seguro Fausto le podrá dar lo que tu no. Fulmine con la mirada a mi hermana, Alexandra no necesita nada de Fausto, si busca sexo, yo sé lo puedo dar, si busca amor eso jamás lo are y se que Fausto tampoco lo ara. Eiden —No se de dónde sacas eso hermanita, esa mujer no me interesa, esmas ni la conozco. Luz —De verdad, porque hace un rato parecía lo contrario. Eiden —Hace un rato, solo la estaba poniendo en su lugar, ella tenía que estar en la cocina y no interactuado con nuestros invitados. Luz —Entonces solo fue eso. Eiden —Si, sabes que esa chica no es mi tipo. Luz —Eso es genial, porque así no vamos a tener problemas con Fausto. Eiden —Porque tendríamos problemas con el. Luz —Porque escuche que le había gustado mucho y que le iba a proponer que trabajara para el para ver si la podía conquistar. Las palabras de mi hermana fueron como dagas, volví a voltear a verla, Fausto se despide de ella y ella camina hasta la salida de la mansión. Eiden —En un momento regreso. Me levanto y camino a la salida. Ella no va a estar con él, no lo ara porque no sé lo voy a permitir. Llegó hasta donde está y la tomo de la mano antes de que salga, la pego a mi cuerpo y le susurro al oído. Eiden —Una noche más. Alexandra —¿Qué? Eiden —Dame una noche más y si se puede muchas más. Alexandra —Estas loco. Eiden —Si estoy loco pero por ti hermosa. Le doy un beso, un apasionado beso el cual ella me responde de la misma manera. Todo se viene abajo cuando ella se separa y me vuelve a abofetear. Alexandra —Qué diablos pasa contigo, te dije que no me vuelvas a besar. Eiden —Vamos Alexa dame una noche, es lo único que pido, quiero volver a tenerte en mi cama y si esto funciona podemos tener muchas más. Ella no me dijo nada solo se dió la vuelta y se alejo rápido de mi, yo solo suspire, esperando que ella me llamara y dijera si acepto una noche más.
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