«¿Cenamos primero o vamos directo al postre?», esas palabras me han dejado en completo estado de shock, no puedo imaginar que haya sido capaz de venir al hotel para hacerme semejante propuesta indecente.
—¿Disculpa? —interrogo sin creer lo que acaba de decirme.
—¿Sé encuentra bien señor?, solo le decía que aquí está la cena y le agregaron un postre extra.
Espabilo ante la explicación de la mujer y es cuando caigo en cuenta que la he confundido con mi remolacha
«¡Maldición! voy a terminar volviéndome completamente loco»
—Muchas gracias y disculpe.
La mujer asiente con un leve movimiento de cabeza cerrando la puerta detrás de sí para dejarme solo.
Al terminar de comer dejo a un lado el carrito con los platos vacíos, al parecer tenía tanta hambre y los platos quedaron completamente limpios. Al cabo de un rato llega la misma chica para retirar el carrito, le agradezco por el servicio y termino por acostarme a dormir, mañana debo tomar el vuelo de regreso a mi hogar.
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A primera hora de la mañana ya me encuentro en el aeropuerto, no pude pegar un ojo en toda la noche y sé que eso me va a pasar factura más adelante. Luego de hacer el Che King tomo asiento a la espera del llamado para abordar.
Para pasar el tiempo saco mi celular y le hago una llamada a mi madre, últimamente no me saco de la cabeza que me oculta algo y eso me tiene un poco abrumado.
«¿Tendrá algún novio?»
«¿Estará enferma?»
Son muchas la preguntas que rondan en mi cabeza, pero lo que menos quiero pensar es que se encuentra mal de salud y me lo esté ocultando.
Estaba tan sumergido en mis pensamientos que no me había dado cuenta que la llamada había conectado sino hasta escuchar la dulce voz de mi madre.
—Hola cariño. —una hermosa sonrisa se dibuja en su rostro, pero noto un deje de cansancio en su mirada.
—Hola madre, ¿Cómo estás?
—Esperando tu regreso, tus princesas me tienen vuelta loca.
—Ya estoy en el aeropuerto, solo estoy esperando a que avisen para abordar y en menos de lo que esperes ya me tendrás en casa.
La conversación se extiende por un largo rato y de no ser porque ya estaban llamando para abordar el avión seguiría conversando con ella.
Sentado en el puesto que me fue asignado sigo las instrucciones que da la azafata, no tengo en que entretenerme y es por eso que solo cierro los ojos y tratar de descansar las horas que dure el vuelo.
(Horas después)
La llega a casa fue completamente emotiva, apenas ingresé mis princesas fueron las primeras en salir corriendo y tirarse sobre mí sin cuidado alguno. Las estreché entre mis brazos llenando sus caritas de besos. Y como cosa extraña también recibí el reproche de Ethan.
Voy a tener que sentarme con mi pequeño nieto y tener una seria conversación, no tiene motivos para sentirse celoso de sus hermanas. A los tres se les brinda el mismo amor y cariño.
Después de una serie de apapachos por parte de mis tesoros y hacerles entrega de los obsequios que les traje se retiraron a sus respectivas habitaciones Mañana tenían que madrugar pues tienen que asistir a clases.
—Me alegra que todo haya salido bien. —comenta Enzo mientras toma un sorbo de su whisky—. Ya verás que, con ese nuevo socio, todo va a ir viento en popa.
—Eso no lo dudes. —levanto mi trago a modo de brindis para celebrar por este nuevo proyecto y los que vendrán de ahora en adelante.
—¿Pasa algo padre? —frunce el ceño esperando una respuesta.
—Nada, es solo cansancio por el largo viaje —miento no queriendo que sepa el verdadero motivo de mi estado de ánimo, uno que no estoy dispuesto a explicar—. Además, mañana debo ir a la universidad a dar las clases
Conversamos por otro rato más en donde aprovecha para ponerme al tanto de lo que ha sucedido en la empresa durante mi ausencia. Las noticias son satisfactorias y no puedo dejar de sentirme orgulloso de mi hijo y de Yara, que ambos han trabajado en conjunto haciendo crecer cada día más la farmacéutica.
Finalmente, me despido de mi hijo deseando que tenga una feliz noche Quise conversar con mi madre, pero se retiró temprano con la excusa de que se sentía un poco cansa. Quise refutar, pero bastó con una mirada de Yara para quedarme tranquilo y dejarla estar. Ya luego buscaré el momento para adecuado para tener una seria conversación y va a tener que decirme la verdad.
Me doy una larga ducha de agua caliente, siento como poco a poco mi cuerpo se va relajando y al terminar salgo de la ducha con la toalla envuelta en mi cadera Camino hasta el closet para sacar la ropa que me voy a poner y finalmente me recuesto en la cama cerrando los ojos sin darme cuenta en que momento me quedé profundamente dormido.
Despierto exaltado cuando siento que unos pequeños cuerpos se lanzan sobre mí para llenar mi rostro de besos babosos.
—¡Buenos días papi! —gritan mis princesas a todo pulmón sin dejar de saltar sobre la cama
—¡Buenos días mis amores! —las atraigo para llenarlas de besos—. Tengas cuidado, se pueden lastimar.
—No papi, ya somos grandes y nada nos va a pasar. Apúrate que vamos a desayunar, no seas flojo. —Dice Danna.
—Ok, está bien papi, apúrate que la abuela se puede molestar. —esta vez es dará quien habla estrujando sus deditos.
—Entonces vayan y me esperan que en un momento los acompaño.
Las veo salir corriendo de la habitación sintiendo una gran felicidad por esas pequeñas, todos los días no dejo de agradecerle a dios por haber cruzado en mi camino a su madre, aunque no hayamos quedado juntos.
En la vida se sacrifican muchas cosas por amor y dejar que ella sea feliz junto a mi hijo, es lo mejor que pude hacer. ¿Qué si la amo?, claro que la amo, pero no como hombre, sino como la mujer que me dio la gran felicidad de ser padre por segunda vez y por partida doble.
Salgo de la cama con un gran salto para darme una ducha rápida y en menos de quince minutos ya me encuentro enfundado en mi traje sastre color gris plomo y bajo para encontrarme en el comedor con mi familia y comenzar un nuevo día.