• Capítulo 2 •

3251 Palabras
Cuando entro a mi cuarto guardo la hoja de permiso en mi mochila, y me meto a bañar para acostarme a dormir. Hoy antes de dormir se me antoja releer cumbres borrascosas es una novela muy hermosa a mi parecer claro, es de Emily brontee es una de mis novelas favoritas es un clásico. Cada vez que llego a este capítulo en específico no puedo evitar llorar por el dolor que siente heachefint por no poder volver a ver a su amada Katherine... El dolor y la agonía que siente es desgarradora. Y por más que sea yo soy sensible. Mientras voy leyendo mis ojos se van cerrando y una vez cerrados puedo soñar con un hombre de cabello n***o y esos ojos color miel avellana, pero tan arrogantes y a la vez tan bellos, esos labios color rosa y su piel bronceada hacen el contraste perfecto con sus tatuajes, sueño que está vestido como un muñeco perfecto, con un traje de lino muy fino color n***o y una camisa negra y una corbata negra igual es raro que este vestido de un solo color pero debo admitir que se ve perfecto y hermoso. Su apariencia es hermosa e impecable se podría decir que esta perfecto y limpio. Me extiende la mano acompañada de una bella sonrisa y caminamos justos por las calles de Londres que se encuentra desiertas, pero su sonrisa hace que se me olvidé todo completamente, me sonríe mientras me habla de cosas triviales que no entiendo, solo observo como nueve sus labios rojisos y sonríe al terminar de decir algo, su sonrisa es muy hermosa sus dientes son blancos y alineados a la perfección y por alguna razón puedo sentirme a gusto con este extraño. Hasta siento que lo conozco de toda la vida... Sé que estoy en un sueño, estoy más que segura ya que alguien como él no estaría nunca interesado en alguien tan común cómo yo, el seguro sale con modelos y mujeres hermosas. Y pretenciosas y llenas de lujos y así, No como chicas como yo. Cómo decirlo sin ofender me... ¿Común?, Pues si común. Pero voy a aprovechar este sueño lo más que pueda, seguimos caminando y nos detenemos en la cafetería en la que nos encontramos la primera vez no puedo evitar reírme ante la ironía de esto, lo miro a los ojos, esos ojos preciosos que se ven alegres más esa bella sonrisa de labios cerrados, es un hombre atractivo y lo sabe. Posa su mano derecha en mi mejilla y se acerca a mi rostro y mira con atención a mis labios, que por alguna razón están medio abiertos y anelantes de un beso de sus labios... – ¿Qué sueñas pequeña Sophia?... Dime. Dice y frunzo mi ceño y hago una mueca de pura confucion mientras se aleja de mi rostro para poner una sonrisa burlesca en sus labios. Y no sé por qué pero me hace sentir rechazada y tonta por su acción. — Ya es hora de despertar nena... Dice este en tono burlón. Mientras yo niego con la cabeza de manera dudosa. Pero de la nada escucho algo, un ruido, un ruido insoportable mientras el se aleja de mi y no quiero que se vaya quiero volver a sentir su tacto pero ese ruido es muy molesto es, es... Es el despertador... — Despertador digital de mierda que suena como el timbre de el colegio. pienso y suelto un gruñido de puro frustración y molestia. Suspiro frustrada, y yo que estaba soñando de lo lindo... Y viene este despertador digital con un pitido horrible a dañar mi sueño. De un manotazo lo apago y deja de sonar y para coronar se calló a el piso, Genial solo espero que no se allá averiado. Tomo mi móvil y veo la hora y son las 6:30am, ya tengo que levantarme a bañar y con gran pereza me levanto y camino como zombie a el baño. Cuando ya estoy lista para salir noto que no hay nadie en casa. Así que le escribo a Abbey. Sophia ? Hola, ya voy en camino al café. ¿Ya están ahí? Respondió en seguida. Abbey? Hola si ya vamos en camino. Te esperamos ? . Abbey y Maddie son vecinas y por eso siempre se van juntas, mis padres no encontraron ninguna casa cerca de su vecindario así que no nos mudamos, claro que eso pasó hace años cuando éramos nuevos en la ciudad y no conocíamos a nadie hasta que conocí a mis amigas y mi hermano a sus amigos. Que casualmente viven todos en el mismo vecindario, pero nadie vendía sus casas por allá, y nadie tomo la oferta de venta de mis padres pero que les puedo decir es un bonito lugar para vivir, al igual que mi vecindario. (...) Mientras voy llegando a la cafetería y voy a cruzar la calle, vi a el hombre de ayer. Pero lo perdí de vista y crucé la calle para llegar al café. No puedo evitar sentirme nerviosa, digo Tuve un sueño con el y bueno... El hombre es atractivo pero muy malumorado. Sacudo mi cabeza para sacar esos pensamientos de mi cabeza y dejar de pensar en ese hombre pomposo. Cuando entré al café no vi a mis amigas así que me senté en una mesa vacía y saque mi móvil para escribirle un mensaje a Maddie. Sophia ?. Ya estoy en el café, las espero ? No respondió al instante, seguro ya estaban cerca. Una voz conocida llamo mi atención, dirijo la mirada hacia donde escuché la voz y no podía creer que era él hombre grosero de ayer. Levanto un poco la vista y lo miro furtivamente mientras espera en la cola a que le sirvan. Dios... Podría pasar el día entero mirándolo... Es alto, ancho de hombros de delgado, pero sin llegar a ser desnutrido todo lo contrario sus músculos se le notan mucho... Y como le quedan esos pantalones... Por Diosito Santo. Lo veo pasar un par de veces se pasa sus largos y bonitos dedos por el pelo, que ya está un poco seco, aunque sigue alborotado y un poco húmedo. Ay... Cómo me gustaría hacercelo yo. La idea se me pasa de pronto por la cabeza y siento que me arde la cara. Me muerdo el labio inferior y vuelvo mirarme las manos. No me gusta el rumbo que están tomando mis caprichosos pensamientos. ¡Hormonas conportense!. Ya Soph es un desconocido y un malumorado y un... y un... Hombre hermoso... Maldición. Creo que lo llame con el pensamiento porque su mirada se cruzó con la mía. Él estaba parado pidiendo un café n***o sin azúcar y una magdalena de arándanos, se que es de mala educación mirar a las personas fijamente, pero no podía dejar de verlo, era como ver a un dios griego o algo así. Era como si su presencia hacía que todo lo demás todo no importaba. Solo tenía ojos para él. Solo estaba en completamente embobada mirando a él hombre pomposo. No duró mucho tiempo porque él, le dio un sorbo a su café y me miró y sonrió. ¡¡¡SONRIÓ!!! es demasiado hermosa su sonrisa pude ver que tenía oyuelos se veía hermoso. Pero baje la mirada a mi móvil, me desperté de ese transe en el que estaba gracias a Dios. Maddie me envió un mensaje. Maddie? Vamos en camino, a Abbey se le pegaron las sábanas ? Le respondí de inmediato. Soph ? muy bien, las espero aquí? Maddie ? — Ay si ya relájate niña ?. Fruncí mi entreceño por el mensaje de Maddie, pero no le preste tanta atención seguro se despertó con el pié izquierdo hoy... bueno A veces ella puede llegar a ser un poco grosera con los demás... Y un poco molesta pero trato de persuadir esa actitud y ser una amiga para ella siempre ya que ella nos necesita a Abby y a mí ya que somos como sus hermanas. Ella tiene una hermana también pero casi nunca está en casa y sus padres nos adoran a Abby y a mí pero son muy duros con Maddie... Y creo que por ello ella tiene esa actitud con los demás. Bueno en fin. Cuando levanto la mirada pude ver que en frente de mi estaba a el hombre extraño que veía desde que llegué. Y lo miré sin saber que decir ni qué hacer pero el habló primero mientras yo moría de vergüenza, y mis nervios iban en aumento en cada segundo... — Hola, buen día. ¿Puedo sentarme?. Dijo señalando la silla. De inmediato puse cara de confusión ya que de veras no me esperaba esto. — Ssi... Cla-ro. Demonios por qué estoy tartamudeando. Me Sudán las manos ¿Que demonios me pasa? Así que aclare mi garganta y dije. — Sí claro. Susurré a modo de respuesta. Mientras el sonrió con satisfacción. — disculpa si te interrumpí, es que no ahí lugar en donde sentarse en este lugar y me gustaría sentarme a disfrutar mi desayuno. Dijo ofreciendo me una media sonrisa mientras me mira fijamente a los ojos pero por lo penetrante e insistente de sus ojos esquivé su mirada. — No ahí problema, ahora pareces más tranquilo que ayer. Y no se por qué me estoy riendo tanto, ¡Ya basta Soph solo cálmate es solo un hombre!. Dios esté hombre me pone nerviosa. ¿Será que está enterado que parece un Dios griego?... Sí seguro que si. — ¿En qué piensa señorita?. Pregunta con un tono relajado. Me pongo colorada al escucharlo. Solo estaba pensando en pasarte los dedos por el pelo y preguntándome si sería suave. Niego con la cabeza. se sienta frente a mi y cruza sus largas piernas. Parece cómodo, muy a gusto con su cuerpo. Lo envidio, enserio. Y aquí estoy yo, desnutrida y torpe, casi incapaz de ir de él punto A a el punto B sin caerse al piso con suma facilidad, ahs soy un desastre en serio. — En, en nada en específico. Miento descaradamente para salir del paso, y ahorrar me así la vergüenza y a él aumentarle el ego. — Muy bien... Sabe lo que pasa es que ¿Quién no se molestaría si le tiran algo hirviendo en el cuerpo? En mi caso fue café. Dijo a manera de chiste pero con una expresión un poco seria y demandante. – ok no quiere pelear muy bien. Pero creo que se olvidó de su anterior pregunta... Uff que alivio. Esta comiendo su magdalena poco a poco y se ve tan seductor cada vez que pasa sus dedos largos y gorditos por su boca de color rojo, me provoca besar esos labios tan pero tan seductores. Siento que mi cara arde y niego de nuevo con la cabeza mientras me muerdo el labio inferior por lo nervios, ¿Que me está pasando, por qué estoy pensando en besar a este extraño?. — Tal vez porque sientes atracción por el daaw. Mi subconsciente hace acto de presencia que genial Urra. Nótese mi sarcasmo. Mientras el de otro sorbo a su café le hace señas a una mesera, cuando ella está aquí lo mirá como si fuera una tonta enamorada. ¿Dios por qué siento celos?. El la mira como si no fuera nadie, ni siquiera hace contacto visual con ella solo la mira lo necesario sin llegar a prestarle atención... Eso me resulta grosero. Pero debo admitir que me gusta el hecho que ni siquiera la miré. En cambio ella se lo está comiendo con la mirada. Zorra. No puedo evitar mirarla mal, y déjenme decirles que si las miradas matarán... — La señorita no ha pedido aún. Dijo señalando me con la mano y como mucha educación, estaba muy tranquilo y me veía con esos ojos almendrados tan seductores y estaba solo un poquito sudado y se veía realmente sexy. Seguro que estaba en su recorrido matutino. — ¿Cuál es su orden?, Niña. Me dijo con desdén, Con la libreta en mano y lista para anotar mi pedido. Yo la fulminó con la mirada. Me llamo niña... ¡Niña! ¡Pues esta niña puede patear te el trasero zorra!. — No, aún no voy a desayunar estoy esperando a alguien, la llamaré cuando la necesite. Dije viéndola con de mala gana y después dirijo la vista a mi teléfono sin prestarle atención a esta ofrecida de mierda. — Bien, cuando estés lista llámame. Su tono de voz fue algo ostil . Después se retiró viéndose muy coqueta con el hombre extraño sentado en frente de mi. Hablando de extraño mis padres me enseñaron a no hablar con extraños y eme aquí. – ¿Espera a su novio?. Pero ¿Que cosas dice yo no tengo novio?. Por qué hace preguntas tan personales ahora, es un extraño un desconocido y... Exacto es un desconocido y yo no debería hablar con el por ser un desconocido. — lo siento mucho, pero mis padres me enseñaron a no hablar con extraños, ya sabe para evitar posibles problemas en un futuro. me apresuré a levantarme pero el me detuvo. – ¡NO!. Alzó un poco la voz y todos a nuestro alrededor voltearon curiosos para vernos. — Ay dios mío que vergüenza. Siento como mis mejillas se están calentando. — No por favor quédese, Soy yo el que se va ya termine. Pero no sé había terminado ni la mitad de su magdalena ni siquiera su café. No quería que el se fuera, no quería dejar de hablar con él quería saber más de él. Iba a hablar pero él me interrumpió. Grosero. – Vamos a iniciar de nuevo ¿Te parece?. Me dice con una mirada Persuaciva y una sonrisa hermosa en sus labios tan encantadora que ¿Cómo decirle que no? – ¿Cómo te llamas?. Se vuelve a sentar en su silla y yo lo imitó. No estoy del todo convencida pero... Quisiera conocerlo, es raro lo sé pero ya estamos aquí. Además no es como si lo fuera a ver diario. – Me llamo Sophia Thomson y ¿Tú eres...?. Le pregunté con una sonrisa tímida y nerviosa. No sé si estoy haciendo bien en quedarme a charlar con él. Pero no quiero ser grosera. Me miraba como si estuviera satisfecho, pero algo en su mirada me decía que quería más información. – ¿Estudias cerca de aquí?. Me pregunta cómo si estuviera en una entrevista, Pero creo que se dio cuenta que lo estaba viendo con una ceja levantada y el entre ceño fruncido. — ¿Quiere de mi Magdalena?. Suavizó lo tenso que estaba el ambiente con esa pregunta. Me miró con una sonrisa traviesa y le dio otro sorbo a su café sin apartar su mirada de mis ojos. Demonios es muy bueno en esto de la seducción, ¿Acaso me está seduciendo? No obviamente no que rayos me pasa me estoy volviendo loca. Mientras me miraba atentamente siento como si viera através de mí es como si el supiera todo de mi y no le podría mentir porque él lo sabría, que miedo, Dios mío está esperando mi respuesta. — Si. Dije torpemente. El soltó una risa sutil y suspiro. – ¿Tienes padres?. Esta haciendo muchas preguntas... Enserio, eso me incomoda un poco, pero me pierdo en esos ojos amables y sonrisa hermosa. Es como si me hipnotisara... Y antes de que pudiera pensar antes de actuar de mi boca salieron las palabras que él quería escuchar, y en su rostro se plasmó una sonrisa de satisfacción. – Mi padre es abogado se llama Jin Thomson y mi madre se llama Grece Thomson y es organizadora de eventos aquí en la ciudad. El logra sacarme todo. sin querer le di información confidencial... Creo. – ¿Siempre hace preguntas tan personales?. Inquiero. – No me había dado cuenta de que fuera tan personal. ¿La he ofendido?. Me pregunta en tono sorprendido. – No. Le contesto sinceramente con una sonrisa nerviosa. – Bien. Dice con aire arrogante. – Pero usted es un poco arrogante. Alza una ceja y, si no me equivoco, también el se a ruborizado ligeramente. – Disculpe, pero suelo hacer las cosas a mi manera... Sophia. Murmura para luego agregar — En todo. – Tranquilo le creo, no lo dudo. Dije en tono serio, me sorprende mi propia osadía. No puedo creerme que esté mostrándome tan hostil hacía él. Ríe por lo debajo y luego vuelve a verme. – ¿Es usted hija única?. Me pregunta. Vaya... Hora cambia de de conversación. Y volvemos a lo personal. – No, tengo un hermano mayor se llama Eithan. Me limito a decir. – Muy bien y cuéntame ahora ¿Que piensa hacer después de salir del barchillerato?. Sonríe mientras apoya su espalda en el respaldar de su silla y se cruza de brazos, tiene una mirada de superioridad y no se por qué no puedo dejar de mirarlo. – Emm, bueno quiero estudiar literatura inglesa ese es el plan. Le sonrió con una sonrisa de labios cerrados, mientras paso un mechón de cabello detrás de mi oreja con una mirada algo tímida. – ¿Entonces eres una persona romántica?. Me gustaría decirle que sí, pero para ser sincera no sé de qué se trata el amor, si creo en el, pero no tengo ninguna experiencia. – Quiero estudiar literatura inglesa, se supone que tengo que ser romántica, qué más puedo hacer?. Me muerdo el labio inferior para reprimir una sonrisa y bajo la mirada a mis manos que están en mis rodillas. Siento que mi cara arde... La puerta se abrió y eran Abbey y Maddie. El se dio cuenta que avian llegado y se levanto para luego decir. – Bueno yo me retiro. Saca su billetera y saca muchos billetes... Y con una sonrisa hermosa y algo coqueta me dijo con su voz algo ronca como un susurro. – Fue un placer volver a verte. Hizo una pausa y suspiro. – Sophia. Dio dos pasos y se voltio a verme, me miró de arriba abajo, luego me sonríe de manera coqueta y seductora mientras me guiña un ojo. Ay por Dios me derrito... La cara me arde y no puedo dejar de morder mi labio para dejar de reir, así que bajo la cabeza para que no me vea. DIOS MIO ESCUCHARLO DECIR MI NOMBRE DE ÉL ES COMO SI ESCUCHARA A LOS ÁNGELES CANTAR. Okey, creo que estoy exagerando un poco, pero es algo muy parecido a la divinidad de estar en presencia de un ángel... Se dio media vuelta y salió pude ver que un Audi n***o lo estaba esperando y alguien le abrió la puerta. Eso fue extraño creí que estaba solo, las chicas me sacaron de mis pensamientos. — Oye. ¿Quién era ese hombre ehh? No podemos dejarte sola ahora ehh. Dios, Abbey siempre tan interesa. — No, es que, no es eso, quédense tranquilas no pasó nada, era el chico de ayer. Dije sonriendo como las mejillas tan rojas como las rosas. — se nos hizo tarde vamos a llegar tarde chicas vámonos ahora. Anunció Maddie. Salimos corriendo del café, Dios mío si llegamos tarde la profesora de historia nos mandará a detención. Con tal ella ya nos odia a nosotras por "hablar mucho en clase" así que nada le cuesta mandarnos a detención por una tontería. Holaaa, espero leer sus comentarios nenas bye ??. Gracias por leer y votar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR