Amara llegó al centro de entrenamiento con una mezcla de emoción y aprensión. Ubicado en una región montañosa y aislada, el centro de élite contaba con los mejores entrenadores, equipo de vanguardia y un riguroso programa de entrenamiento diseñado para sacar lo mejor de cada atleta. El paisaje era impresionante: picos nevados se extendían hasta donde alcanzaba la vista, creando una atmósfera de serenidad que contrastaba con la intensidad que sabía que la aguardaba en su interior. Al entrar en las instalaciones, la recibió su nueva entrenadora, Elena. Elena era una ex atleta olímpica con una reputación inquebrantable; su mirada penetrante y su actitud sensata insinuaban que esperaba nada menos que una dedicación total. Amara ya presintió que, bajo la guía de Elena, se enfrentaría a retos q

