Caroline Taste-*
Todavía mojada envuelta en la toalla entro a la habitación me quito la toalla y el bañador los dejo tirado en el piso y totalmente desnuda me dirijo al baño, cuando entro lo primero que veo es su hermoso y definido cuerpo en la ducha totalmente de espalda a mí, me quedé observándolo por uno segundos y no sé como se pudo dar cuenta de que estaba ahí mirándolo.
—Ya salgo dame unos minutos.— dijo sin mirarme.
—Está bien tranquilo tomate tu tiempo, no sabía que ya estabas en la casa disculpa.—dije mientras cubría mi cuerpo con la bata de bañar.
—No deberías cubrir tu hermoso cuerpo de mí, soy tu esposo no un extraño nena.— se escuchaba su risa.
— Claro entiendo perdón.— la verdad es que prefiero responderle así a que tener que discutir hoy estoy cansada.
Salí del baño, fui a mi closet a buscar un pijama para dormir no tardé 5 minutos en hacerlo cuando ya tenía al frente de mí a Davian envuelto en una toalla en la cintura.
Como se le marcaba entrada se le ve sensual y no sé por qué diablos estoy mirándolo como si deseara follármelo.
—¿Te gusta lo que ves?— es tan arrogante que me dan ganas de partirle la madre.
—Créeme que si me gustara lo que veo estuviéramos follando como conejos.— vi como endureció su mandíbula al escuchar mi comentario.
—Me gusta tu sinceridad, perdón se calló la toalla, me pasas mi bóxer que están al lado del cajón de tus bragas.— ¡Dios que m*****o!, grande, venoso y perfecto, no le di gusto y le pasé lo que me pidió.
—Aquí tienes cariño.
—Gracias nena.
Era un idiota, pero astuto sé que lo hizo a propósito no voy a negar que poco a poco lo voy viendo atractivo, no puedo engañarme, él me hace daño y yo no puedo amar a un hombre así.
Lavé mis dientes y puse mi pijama, cuando salí de la habitación él ya no estaba, al parecer bajó a cenar, bajé y me senté en el comedor frente a él, discutía por el celular lo cual no me resultaba extraño siempre era así o al menos la mayor parte del tiempo.
Mientras disfrutaba de la cena en silencio y sumergida en mis pensamientos, su voz me sacó de mis ellos...
—Tenía pensado invitar a mi hermano a cenar el sábado.— dijo cuando terminó de colgar la llamada.
— Qué bien.— su hermano es el único que me cae bien.
—¿No te molesta que venga con un amigo y la pareja de su amigo?
—Para nada es tu casa y puedes invitar a quien quieras.— le respondí sin levantar la vista de mi plato.
—Bien pues espero que el sábado te comportes como lo que eres mi esposa y no hagas un teatro ¿crees que puedes ayudarme con eso?— dijo mirándome a los ojos.
—No te preocupes fingiré que siento por ti todo el amor del mundo.— si las miradas mataran él ya estuviera el hueso.
—Bien si me disculpas me voy a descansar que tengas linda noche.—lo dejé ahí sentado en la mesa y subí a mi habitación.
Me acosté y terminé quedándome dormida, cuando desperté Davian ya se había ido, opte por tomar una ducha, ponerme lo primero que vi en mi closet solté mi pelo y me coloqué unos aretes como accesorio, me quité mi anillo de bodas y tomé las llaves de mi auto.
Quería salir y si quería hacerlo sin que nadie se diera cuenta debía ser cuidadosa, obvie la entrada en sí de la casa y me dirigí al garaje sigilosamente para mi suerte mi guardaespaldas no estaba en la casa en ese momento lo que me resultó fácil para salir.
Todavía conservaba las llaves del departamento de Owual quería darle una sorpresa así que me dirigí hacia su departamento.
Saludé al señor que estaba en el lobby y me dispuse a tomar el ascensor cuando llegué a su piso abrí la puerta lo vi en bóxer en el balcón tomando una taza de café, cerré la puerta y de inmediato se volteó a verme.
—Sabía que vendrías de sorpresa.— dijo mientras me atrapaba con sus brazos.
Lo besé con tanto deseo, cuanto necesitaba de este hombre joder.
—valla nena solo tenemos unas cuantas semanas sin vernos.— estaba agitado se notaba en su voz.
— Lo sé amor, para mí es una eternidad.— dije mientras lo abrazaba.
Llevo casada casi un año y solo me he masturbado pensando en Owual, es un poco difícil cuando pasas de tener una vida s****l activa a solo tener unos cuantos polvos de vez en cuando, es complicado para mí escaparme de mi casa sin que mi escolta se dé cuenta.
Owual acercó sus labios a los míos y comenzó a besarme su boca me besaba con ansias con deseo y eso me excitaba, me sujetó de la cintura quedando encima de su pene que estaba bastante erecto lo que hacía que nuestro roce me humedeciera más haciendo que él mordiera mi oreja por el placer que esto le provocaba.
Continuó besando mi cuello haciendo pequeños chupones por algunas partes de mi cuerpo.
Me quitó la blusa y luego desabrocho mi sostén tomó uno de mis senos con su boca y comenzó a lamerlo, con su otra mano acariciaba el pezón de mi otro seno.
Siguió bajando hasta llegar a mi zona íntima lamiéndola haciendo que arqueara mi espalda por el placer que él me estaba dando, su lengua se movía rápido y con destreza haciendo que estuviera a punto de llegar a mi orgasmo.
Se quitó el bóxer, esa era la única prenda que tenía puesta, nunca usábamos condón porque yo tomaba pastillas para planificarme así que a la hora de tener sexo con él no me preocupaba.
Una vez que introdujo su pene en mi v****a le resulto fácil, ya que yo estaba húmeda, era rudo y eso me gustaba la forma en la que él me penetraba era placentera, sus embestidas cada vez aumentaban más haciendo que poco a poco llegara a mi orgasmo y detrás de mí él.
—Joder, eso estuvo increíble me hacías falta nena.
— Tú a mí también, extrañaba ser follada de esa manera.— dije sofocada.
— ¿Qué haces a donde vas?— preguntó él extrañado.
— Debo irme mi padre me espera, pero prometo pasarme todo el sábado a tu lado.
—Lo siento nena el sábado no podremos pasarlo juntos, tengo una junta muy importante y me tomará todo el día en la oficina.
—Entiendo, otro día, te amo.
Una vez que terminé de vestirme miré mi celular y eran las 2:20 pm., tomé las dos llaves le di un suave beso y me dirigí hacia la puerta, salí del departamento de Owual, me monté en el auto y me dirigí hacia la casa.
Me miré en el espejo del auto y lo primero que pude observar fueron los chupones que tenía en el cuello, maldición ni siquiera tenía una maldita base a mi disposición para tapármelos.
Por suerte tenía una chaqueta de cuello tortuga en el auto opté por ponérmela era lo único que podía hacer que escondiera esos chupones.
Llegué a la casa con cuidado abrí el garaje y gracias a Dios al parecer no se habían dado cuenta de mi ausencia, mayormente cuando me escapaba siempre que regresaba mi guardaespaldas se quedaba esperándome en el garaje no verlo es un alivio para mí.
Me parqueo me bajo del auto y salgo sigilosamente, cuando veo el auto de mi esposo, mierda está en la casa sabía que esto era demasiado hermoso para ser real.
Entro a la casa con cuidado y escucho a Davian hecho una fiera hablándole mal a mi guardaespaldas diciéndole un sin números de groserías por lo que me molesté y decidí ir a enfrentarlo.
—Él no tiene la culpa, no tienes por qué insultarlo, yo fui quien decidió salir por mi cuenta sin que él se diera cuenta.— dije cruzándome de brazos.
— Crees que me importa si tú o él tienen la culpa, se supone que le doy un sueldo a este idiota para que cumpla con su trabajo y a la primera que salgo me doy cuenta de que dejó que mi esposa se escapara.
— Soy una prisionera que no puedo salir sola, dime si estoy pagando una maldita condena porque creo que empecé a pagarla desde que me obligaste a casarme contigo.— se acercó a mí y tiró de un jalón mi brazo siendo rudo y duro a la vez.
— Escúchame bien si crees que soy un idiota que no me doy cuenta de lo que haces te informo que estás totalmente equivocada y tal vez si salieras a hacer cosas productivas te dejaría salir sola, pero la confianza se gana y eso es algo que tú estas lejos de ganarte.
—Si quieres saber si me vi con él, pues sí lo hice y follamos como nunca me encantó montarlo y sentir como él se corría dentro de mí.-vi como sus ojos se transformaron en algo que no podía descifrar no era rabia era más bien tristeza.
— Si crees que con esas palabras me vas a herir estás perdiendo tu tiempo nada de lo que hagas hará que cambie de opinión ni mucho menos que cambie mi actitud contigo.
—Solo te diré una cosa y escúchame bien para que no la olvides, podrás tener mi cuerpo, lo que nunca obtendrás es mi amor, mi alma y mi ser.
—no te confundas del odio al amor hay un solo paso como también del amor al odio.— apretó su agarre en mi mano.
Me zafé de su agarre con los ojos cristalizados por la rabia y lo dejé ahí con la presencia de sus empleados, me encerré en la habitación y me acosté a llorar tenía que sacar toda la rabia acumulada, me dolió en la forma en que me trato como si fuera un objeto de su posesión.
Davian Miller-*
Me di cuenta de que Caroline no estaba en la casa porque tenía una alarma en mi celular que indicaba cuando ella salía de la casa.Una vez que vi la alarma en mi celular me dispuse a llamar a Mike el guardaespaldas lo primero que el imbécil me contestó fue que él estaba en la lavandería buscándole unos trajes a mi esposa en definición el muy idiota la dejó sola.
—¿Cómo que le estás buscando unos trajes a Caroline?— contesté molesto.
—Si señor, ayer en la noche su esposa me pidió como favor que fuera por unos vestidos a la lavandería.
—¿Saliste en su auto?
—No señor, fui caminando la lavandería queda cerca de la casa.
—Maldición no te pago para que estés haciendo un trabajo que no es el tuyo, tu deber es cuidarla salir con ella hasta la esquina si es posible y ni eso puedes hacer pedazo de idiota.
— Lo siento señor, voy a buscarla y la llevaré a casa.
—No te muevas de donde mismo estas voy de camino para la casa, avísame cualquier cosa si mi esposa llega.
— Como ordene señor.
Salí como alma que lleva el diablo de mi oficina, me subí a mi auto y me dispuse a conducir a toda la velocidad posible, yo si sé por qué razón se escapó de la casa, fue para verse con el idiota ese no soportó la idea de que él se esté acostando con ella me pone mal de la cabeza solo pensarlo.
Cuando llegué a la casa me encerré en mi mini despacho a esperarla destroce unas cuantas cosas que había en mi escritorio y también me tomé unos cuantos tragos de whisky, cuando ella llegó yo estaba discutiendo con Mike.
Me dijo cosas que aunque no lo demostré me hirieron como hombre y lastimaron mis sentimientos, fui duro con ella porque yo quería lastimarla así como ella lo había hecho conmigo. Para mí era doloroso saber que ella estaba follando con ese hijo de puta y que encima de eso me lo restregara en la cara.
Vi como subía a nuestra habitación quise ir y decirle unas cuantas cosas, preferí dejarla sola para que se desahogara yo iría después hablaría con ella para poner los puntos claros.Después de un rato comí algo me quedé unas buenas horas en el despacho viendo las noticias y cuando miré el reloj eran las 7:05 pm. Supuse que ella se encontraría en nuestra habitación así que decidí subir.
Cuando entré a la habitación todas las cortinas estaban cerradas y todas las luces estaban apagadas encendí la luz y la vi estaba tendida en la cama mirando hacia el techo con los ojos hinchados de tanto llorar.Mi corazón se comprimió al verla así a pesar de todo sentía cariño por ella y no quería verla sufrir, era imposible porque ella siempre sacaba lo peor de mí.
—A partir de hoy Mike no se despegará de ti ni para cagar.— ella no contestó simplemente se quedó igual.
—No me dejas otra opción que ser así contigo y si vuelves a escaparte, te juro que tendrás un escolta hasta para limpiarte el coño.
— Por mí haz lo que quieras me da igual hasta si me cuidas tú.
Me quedé observándola por unos segundos y miré esos diminutos chupones que tenía en el cuello, la sangre me comenzó a hervir y de la nada estrelle contra la pared una lámpara que estaba en la mesita de noche, ella se quedó quieta pero asustada.
—Esta es la última vez que ese imbécil te pone una mano encima porque la próxima vez, te lo entrego picado en pedacitos en una funda y si dudas de mi capacidad ponlo a prueba.
— Le pones una mano encima y la que te mata soy yo.
Escupió mi cara y me dio risa como defendía al idiota ese.—no me hagas reír joder, tú no puedes tocarme ni un pelo porque si lo haces tu hermoso padre se muere.
—Porque no me das el divorcio y yo misma te pago el dinero que le diste a mi padre.
—Porque con quien hice el trato fue con tu padre no contigo así que no pierdas tu tiempo pidiéndome cosas que nunca te voy a dar joder eres mía métetelo en la cabeza.-se quedó mirándome por unos segundos y luego su mirada se detuvo en mis labios, pensé por un momento que me besaría, pero lo único que me dijo fue— me das asco.
Por un momento sus palabras me dolieron, hice como si no me importara.
— Di lo que quieras nena, algún día me pedirás que te haga mía y cuando eso pase créeme que lo haré con todas las ganas del mundo.
Salí de la habitación y la dejé ahí tendida en la cama con una expresión en su rostro que no entendía.