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1139 Palabras
11 No sé cuánto tiempo duré dentro de cuarto de lavado, después de no haber escuchado ningún murmullo en la habitación, salí de allí porque mi cuerpo pedía comida de manera urgente. Bajo las escaleras lo más silencioso que puedo, tratando de que nadie me escuche, al llegar a la sala me percato de que están arreglando la mansión y decorando quizás para una fiesta. —Señora Volkov, ¿desea algo de comer? —me pregunta una mujer morena, haciendo que brinque del susto. Mijail dejó la habitación sin seguro y presiento que es una trampa. —¡Yo no soy Volkov! ¡soy Jones! —espeté enojada. —Lo siento, señora Volkov, el amo Mijaíl ha dado órdenes de tratarla como la reina de este lugar y nos dio clara instrucciones de dirigirnos a usted como la señora de esta casa, jamás por su nombre de pila—, ruedo los ojos. —Ya le dije que no soy Volkov, no soy nada de ese hombre—, me crucé de brazos—. Pero, si quiero algo de comer, muero de hambre—la mujer dio la vuelta para dirigirse a la cocina y sin pensarlo la sigo. En esos momentos veo como la puerta principal se abre, haciendo pasar un par de dioses griegos, lo digo de esa manera porque no disimulé nada al verlos. Hasta creo que se me salieron las babas al fijarme en ese par. Uno de ellos es castaño, alto con cuerpo fornido, tatuajes y una personalidad que desbordaba peligro, en cambio el otro era pelinegro con facciones suaves con toque de inocencia. Al verme se dirigen hacia mí. Me quedo paralizada. —¿Eres Victoria? —pregunta el pelinegro. —Sí —respondí lo más normal posible, no quería que pensaran que soy una foca retrasada. —¡Te lo dije! ¡gané! —le expresó el castaño al otro. —¿Ustedes son…? —le pregunté confusa. —Ethan y Nathan Volkov—mi estómago se revolvió, tan hermosos y vienen de esa maldita familia de mafiosos, —somos hermanos, pero, yo soy más apuesto—confiesa Nathan. —Te dije que era ella—, le murmura el castaño a su hermano —¿Cómo supiste? —Indagué cruzándome de brazos. —Jamás, ninguna mujer ha dormido en esta mansión, Mijail solo las lleva a su departamento fuera de la ciudad. Además, nuestro primo nos ha advertido que ni nos acerquemos más de la cuenta a ti, yo realmente no quiero perder mi gran pene solo por desobedecerlo, —su hermano lo golpea en la cabeza. —Ok—dije dándome la vuelta para marcharme. —¿Qué dijimos? —pregunta Nathan, el chico pelinegro. —Son Volkov y no me interesa tener nada que ver que su familia—los chicos se sorprendieron por mis palabras —No entiendo Nathan— se dirige el pelinegro al castaño—¿Ella no es la esposa de nuestro primo Mijaíl? —ahora si esto es el colmo. —¡Que no soy su esposa, maldita sea! — grito haciendo que los empleados dejen de hacer sus cosas para dirigir la mirada hacia mí. —Lo sentimos, gruñona—masculló Nathan haciéndome enojar mucho más. Mi respiración se sentía agitada. —Cállate, imbécil—le respondo. —¡Si es gruñona! —ahora ataca Ethan. —Es como aquella princesa, la esposa del troll—argumenta su hermano y los dos estallan en carcajadas, ahora si me hicieron enojar. —¡Imbéciles! —les grito dirigiéndome para golpearlos. En ese momento entra Mijaíl y los chicos lo miraron divertido. —¡Hey, hermano! ¿Porque no nos dijiste que tu esposa tiene un genio de mil demonios? — la mirada de Mijail se vuelve dura y los hermanos se encogen de hombros. ¡Ja! —Soy gruñona, pero, al menos no soy una gallina—les digo eso y me retiro del lugar. Siento los pasos de Mijaíl detrás de mí. —Espera —, me dice tomándome del brazo. —¿Qué quieres? —lo confronto. —Hoy tendré reunión con los jefes del cartel de la mafia internacional—se queda callado unos segundos—. Esta reunión es importante para mí ya que asumiré el cargo de máximo líder—tragué seco, si Mijaíl será el jefe de jefes, nada lo pararía, y jamás podría escapar de él. —¿Y que tiene eso que ver conmigo? —Pues, las esposas de los lideres estarán, y tú como la mujer del jefe de jefes debes de estar a mi lado—me burle. —Estás loco si crees que lo haré, yo no soy la mujer de nadie. —Estoy seguro que lo harás si no quieres que tus papis mueran por tu culpa—mis ojos se cristalizaron. —No serias capaz—le digo. —No me retes—me responde sarcásticamente. —Lo haré—manifiesto corriendo hacia mi habitación. Minutos después tocan la puerta del lugar donde estaba descansando. Me levante furiosa pensando que era Mijaíl, pero, me sorprendo al ver a Lorren en la entrada. —¿Ahora qué? — le digo lo más grosera posible. —Hablar…— dudosa la hago pasar a la habitación. —Habla, entonces—su mirada es extraña. Esta mujer es extraña. —Te ayudaré a escapar—mis ojos se abren, jamás esperaba esto de su parte. —¡¿Cómo?!— le pregunto incrédula. —Conozco a Mijaíl desde pequeño, él ha sufrido demasiado por culpa del señor Volkov su padre, él lo obligaba a estar en los asesinatos de los enemigos de la familia; el joven desde que tuvo memoria veía como golpeaban a su madre, una vez obligó a hacerle algo malo a uno de sus amigos del colegio—ella suspiro—, Mijaíl está trastornado por todo eso, jamás lo había visto ver a alguien como te ve a ti….pero, no estás a salvo en esta casa, el señor Volkov lo comprometió con una chiquilla colombiana, los padres de la niña se fueron lejos, escondiéndose hasta estos tiempos, Mijaíl se obsesionó con Karen a tal punto de buscarla por todos lados, pero, al parecer jamás la encontró En eso tiene razón, no estoy a salvo en este lugar y ahora me siento peor sabiendo que solo soy el reemplazo de alguien, solo soy un puto trofeo de consolación. —¿Entonces qué sugieres? —Esta noche en la reunión con el cartel huirás con Camilo, él es un hombre de confianza de la señora Volkov, la madre de Mijaíl—no entiendo. —¿Qué tiene que ver esa señora aquí? —le digo sorprendida. —Ella es la que planeó tu huida—mi boca se abrió por sus palabras.
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