Monserrat El resto de la semana pasó sin novedad, ni Elena ni Brayan aparecieron, fue como si se los hubiera tragado la tierra y para nosotros era mejor así, ya que pudimos salir a comprar regalos, suvenires para nuestros amigos y familia. Yo estaba mucho más tranquila con el asunto de mi hermana, pues hombres de la confianza de Sebastián la encontraron donde su esposo la tenía retenida. Era cierto que él estaba dispuesto a matarla por unos cuantos cientos de euros. No lograron meterlo a la cárcel, pero sí hacer una demanda y están en juicio. Jesica, por otro lado, está en una casa que rentaron para ella y ahí está, mi familia la repudió por abandonar a su marido, pude comprender que no solo era conmigo la cosa de la mala onda. El tema es que en esos días terminamos con nuestras reuni

