Al día siguiente yo tenía una reunión por la mañana y Monserrat me fue a dejar a la tienda de Pierre, donde tenía su oficina. ―Te paso a buscar a la una ―me dijo ella al despedirse. ―Sí, de todos modos, si me desocupo antes, te llamo por teléfono, ¿qué vas a hacer tú? ―No sé, para serte franca, no quiero salir, no me gustaría encontrarme con mi ex patán. ―Entonces, ve al hotel, más tarde nos vamos a comer y a pasear, hay que comprar recuerdos. ―Sí, Marisa, mi secretaria, me pidió una réplica de la Puerta de Alcalá, ella estuvo aquí de intercambio hace unos años y quedó enamorada de esta ciudad. ―Bien, buscaremos esa figura esta tarde. ―¿Y tú, qué vas a buscar? ―No sé, algo para mis hermanos, todavía no sé qué, a mi mamá le buscaré algunos libros y a mi papá, alguna camiseta

