14. Primera amenaza

1630 Palabras

Una decena de periodistas esperaban apostados fuera del hotel donde alojábamos. ―Bueno, llegó la hora de enfrentarse a ellos ―dije tomando aire. ―Sí, vamos. ―Supongo que la mujer de hierro me va a defender. ―No te preocupes, yo te protegeré ―respondió ella juguetona. Nada más estacionar el vehículo, los periodistas se lanzaron como pirañas sobre nosotros haciendo mil preguntas, todos a la vez, lo cual era un caos casi inentendible para ambos. Antes de llegar a la puerta, sin contestar ninguna pregunta por el desorden del lugar, un periodista agarró a Monserrat del brazo para detenerla. Ella lo miró sorprendida y enojada. ―¿De dónde salió el rumor del accidente de ustedes? ―preguntó con total desfachatez. ―Si no lo saben ustedes que lo regaron, menos lo vamos a saber nosotros

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