Llegó el día de volver a casa, como dijo Natalie, el hotel cubrió todos nuestros gastos, si no la cuenta hubiera sido unos Miles de dólares. Al llegar fuimos directo a casa de Nathan, el señor Jhon nos recibió, pero se encontraba con una visita. —Nathan, Sara, les quiero presentar a alguien. —Tío ¿Luego quisiéramos hablar del negocio? —Verás que eso puede esperar. Al entrar vimos a un hombre en silla de ruedas, con una mujer y una niña. —Javier, él es mi hijo-sobrino, Nathan Meléndez y su novia Sara Benavidez. —Bueno, estamos comprometidos ahora —dijo Nathan, no sé por qué, pero no pude evitar ponerme un poco roja. —Eso es una sorpresa, vaya, Felicidades, entonces pronto habrá fiesta. La señora Elena se levantó y nos abrazó a los dos. —Que felicidad ser parte de esta celebración —

