Decidí quedarme en la casa de una amiga y sus padres mientras conseguía un mejor lugar para quedarme. Los trámites para comprar una casa tomaron algo de tiempo. Han sido semanas extenuantes, los días más difíciles que haya enfrentado alguna vez. No se trata solo de la presión por estar en una casa ajena, sino más bien por la ola de recuerdos que me invaden. Todo se siente tan distinto, solitario y distante. A pesar de estar acompañada casi todo el tiempo, me siento muy sola. Es como si no pudiera encajar en este entorno. Se supone que deba sentirme feliz, pues por fin estoy a punto de cumplir uno de mis tantos sueños, esta vez por mi cuenta, pero vivo esclava de sus recuerdos. Es un sentimiento muy extraño. Jamás pensé que extrañaría tanto a alguien, así como extraño a Kiran. No he sabid

