Capítulo 36

1023 Palabras

—No llores, Sabrina —susurró contra mi cuello—. Ya no estás sola. Así había llorado ese día después de salir de la clínica. Cuando me equivoqué. Me refugié con Andrea y dejé el alma en su abrazo. En aquel momento parecía que se me venía el mundo abajo, que era una porquería, que me merecía todo y más. Fue pánico puro escucharlo decir que no estaba sola. Sentía un nudo ahí, en mi vientre, donde debería haber crecido. Se hacía más grande con cada caricia que él me daba en la espalda. Esas manos grandes, seguras. Creo que fue saber que me cuidaban. Que Marcos estaba dispuesto a cuidarme, lo que peor me puso. Lo que fuera esa sensación, no sabía cómo contenerla. —¿Por qué? —mi voz salió rota —. Tengo miedo. Trató de hacer que lo mirara, pero no quería. Insistió tanto que al final me apar

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR