Matías. De verdad no me importaba más. De verdad no me interesaba, en verdad esperé años que se fuera. Vera fue un impulso estúpido que terminó siendo mejor de lo que esperaba. Un alivio al aburrimiento de siempre con Sabrina. Una mejora, un descubrirme a mí mismo y salir de la nada. Los primeros encuentros tuve el gusano de la duda ahí metido, ¿pero iba a seguir esperando a que Sabrina decidiera tomar un rumbo en su vida? Hasta que se volvió costumbre. Vera se hizo lugar y comenzó a desplazarla de a poco de mi cabeza. Era una mierda regresar después de verla al gris seco de mi apartamento, al ruido insoportable de ese bajo. No sé qué hubiera pasado si no me encontraba con Vera. Posiblemente, seguir en el mismo agujero, con la misma mujer. Pudriéndome de a poco, esperando que algo

