Hace dos días que estoy en Madrid, de vuelta al trabajo. No se nada de Raquel desde que le perdí la pista en la autopista de Sevilla. Su apareció en medio de la nada destrozado. Imagino que con Andrea estará bien, no habría montado lo que ha montado solo por pasar un rato con una mujer, y además están muy bien escondidos, me está costando mucho dar con ellos, de hecho, he comenzado a usar recursos del a policía de forma “alegal” para encontrar a mi amiga y a su nuevo ¿novio? No se muy bien como llamar lo que soy, pero se que es algo bonito y fuerte, y que, aunque no se conocen mucho, parece que lo que tiene es más fuerte que toda la mierda del mundo en el que están metidos.
Mi movil comienza a sonar sobre la mesa del despacho, en la pantalla se ve el nombre en clave de una de mis madres: Gavilán. No hace fatal decir que la otra es Paloma.... - ¿Que pasa mama?¿Todo bien por casa?
-Si hija, todo bien. Te llamo por tu amiga. - Fui a casa de mis madres, frustrada como un demonio en cuanto volví a Madrid y les conté todo lo que estaba pasando entre lagrimas. No creí que si quiera me estuvieran escuchando. - He visto a su madre esta mañana en el mercado, le estaba contando a una señora rubia bajita que su hija estaba escondida en un pueblo costero cerca de Motril, con su novio, que era no sabia que habían hecho, pero que su hija no tenía culpa y no entendía porque se tenía que ir tan lejos.- Doy saltos de alegría al escuchar una pista sobre Raquel.
- Gracias Mama por ser mi espía, dale un beso a Mami.
- Hija, tu amiga llamó aquí. Me dejó su número. - Me quedo atónita. Mi madre me da el número y marco. Cuelgo a mi madre contenta de las buenas nuevas y me tiro en la silla de mi escritorio. Marco el número que me ha dado mi madre y salgo de la oficina. El teléfono lo coge un hombre, me pasa con Reich y hablo unos segundos con ella. Es tan arriesgado hablar... Nos decimos que estamos bien y que estamos en contacto, que voy a ir a verla y cuelgo. Suspiro y no vuelvo a mi despacho hasta un par de horas despúes, no quiero que se note mi nerviosismo. De vuelta a la oficina paso por el departamente de información, recojo nuevo papeleo y vuelvo a la oficina.
Comienzo a repasar mis apuntes y algo me llama la atención, algo que antes me ha pasado desapercibido, pero que ahora cobra un nuevo sentido: Una llamada de Enzo Deluca hijo realizada en italiano a un móvil que triangula su posición cerca de Motril.
- Este hijo de puta ha hablado con Andrea.- Mi reflexión se escapa por mi boca en alto y Cañete levanta la cabeza de su informe.
- ¿Que pasa Jefa?¿Malas noticias?- Intento mantener la calma pues mi cabeza acaba de trazar un plan y nadie puede saber lo que voy tengo planeado hacer, y más sabiendo que media comisaría está a sueldo de mafiosos, ya sean italianos, irlandeses, rusos o japoneses.
-Si Cañete, en mi casa ha habido un pequeño problema domestico.
-Vaya... Si es que con dos madres, cuando no será una será la otra...- El comentario machista me pone a cien y estoy a punto de contestar, pero necesito salir sin problemas y tengo la excusa perfecta.
-Si, ya ves, pobres. Bueno, voy a resolverlo. Llama si hay algo urgente. - Salgo dejando al machista de Cañete peleandose con el teclado del ordenador y bajo las escaleras. Me cruzo con mi jefe y le comento que hay una urgencia en casa, que voy a revistar que esta todo bien y que me pueden localizar en el móvil. Salgo de la comisaría, busco mi coche y me monto en él. Busco en todas mis notas las direcciones por las que se mueve Enzo Deluca y me encamino a un spa en el que pasa muchas horas.
Llevo varios días siguiendo a Deluca. He ido a varios bares, a un billar y a un puticlub. En este último casi tengo que intervenir, haciendo notar mi presencia, pero por suerte los compañeros de patrulla llegaron a tiempo. Aún no he podido leer el atestado de la intervención, pero por lo que me ha contado Cañete es algo así como un enfrentamiento interno, Deluca no quiere trabajadoras de dudosa procedencia en su club, y se enfrentó con los hombres que las trajeron, que sacaban una mordida de las chicas. Vamos que se enfrentó a los hombres a su mando que se lucraban con la trata de mujeres. No es que me caiga bien, pero Deluca ya no me parece tan horrible como pensaba que era.
Hoy le he seguido hasta un centro comercial. Esta haciendo una serie de compras raras y ha parado a descansar en la cafetería. Esta solo, así que aprovecho y me siento cerca. Saca su movil y marca en la pantalla. Espera un segundo y se lleva el auricular al oido. Tras una conversación en italiano un par de palabras me llaman la atención: occhi azzurri. Tras esto comienza una conversación en castellano. Me lleno de emoción cuando me doy cuenta que está hablando con Raquel. Es lo más cerca que he estado de ella en semanas.
- Disculpe agente, ¿he hecho algo malo para que me este siguiendo?- Estoy tan ensimismada en mi alegría que no me he dado cuenta que el italiano se ha levantado y está justo a mi lado.