He dormido demasiado bien, tanto que me extraña que sea entrado el día cuando me despierto. Hacía mucho que no despertaba con una sonrisa en la boca. Oigo ruidos abajo, creo que por eso me he despertado. Busco mi movil, está sobre la mesa. Miro la pantalla y está en n***o, no enciende. Me incorporo de golpe y comienzo a manipular el aparato. No enciende. Pongo a cargar y veo que el icono de la pila está vacío. Se me ha debido descargar durante la noche y no me he dado cuenta. Un par de golpes en la puerta me hacen terminar de levantarme. La mujer de Rafa entra y me dice que abajo está Ricardo. Salgo por la puerta que acaba de abrir y el miedo se cuela en mi alma, siento que pasa algo malo y corro escaleras abajo. Cuando llego veo a Ricardo con cara de preocupación.
-Te he llamado mil veces, anoche hubo movimiento en la casa Peci. Tu amiga se ha ido con el lugarteniente de Nero.- Que por un segundo paralizada.
-Esta mujer está loca.- Es lo único que acierto a gritar mientras giro sobre mi misma para volver subiendo la escalera para vestirme y buscar a mi amiga.
- Date prisa. -Dice Ricardo viendo como me alejo.
Me ducho y me visto en menos de diez minutos. Cojo mi placa y mi arma reglamentaria, esto no esta pintando bien. Enciendo mi móvil y tengo bastantes mensajes y llamadas perdidas. Vuelo escaleras abajo y veo a Ricardo tomando un vaso de zumo, que le quito de las manos y me tomo de un sorbo. Le doy de vuelta el vaso vacío a la mujer de Rafa y me encamino a la puerta, hay que salir a buscar a Reich.
Hemos recorrido la ciudad en la moto de Ricardo de un punto a otro de la ciudad siguiendo las pistas de Reich. Primero fuimos a la casa franca de los Peci. Allí vimos mucho movimiento y notamos que había pasado algo. La vigilancia puesta allí contó que hubo una reunión de los Peci con árabes y rusos, que los árabes salieron primero y no estaban contentos. Los rusos se quedaron más tiempo, pero que en un momento dado la casa fue quedando en silencio y cuando se hizo de día otros hombres de Peci entraron. Al rato el lugarteniente salió con Raquel y se fueron en el coche de esta. La casa pareció cambiar de lider y Enzo hijo acompañó a su padre a un coche con todo su equipaje, a un coche al que siguieron hasta Marbella, a otra de las casas de los Peci. Parece completamente un golpe de estado dentro de la familia. Pero nos dicen que ahí no acaba la cosa, que Enzo había montado casi a la fuerza a Nero en un coche y los había seguido hasta la autopista que va hacía Madrid, pero los han perdido cerca del pueblo de Reich. No tenemos más pistas, pues la vigilancia de la casa no ha considerado importante la salida de Raquel y Andrea y no los han seguido, así que nos acercamos a la comisaría del centro, donde pedimos hablar con el máximo responsable. Casi una hora tardamos en poder hablar con él, que nos de acceso a las cámaras de la ciudad. Ya en las grabaciones de las cámaras tardamos veinte minutos en localizar la salida del coche de Reich a la avenida para poder seguir sus movimientos. El coche llega hasta las cercanías de la calle Feria, donde bajan y van a un conocido bar de la zona. Parece que hacen algún tipo de trato con un señor bajito y calvo y vuelven al coche y toman dirección al pueblo de Reich. Entonces comienzo a ponerme nerviosa. “¿Donde te has metido Raquel?”
No podemos seguir el coche por las cámaras de las autopistas, no tenemos acceso desde aquí y ninguno de los dos tenemos contactos para hacerlo, así que le propongo ir al pueblo de Raquel, con un poco de suerte los encontraremos allí.
Raquel me mintió, su pueblo está a mas de veinte kilómetros de Sevilla, y se me hace eterno ir en la parte de atrás de la moto sin la ropa adecuada. Es un pueblo de casas blanca, que ha crecido alrededor de la antigua carretera nacional cuatro. No tiene mucho turismo, parece más bien que se dedica a la agricultura y la ganadería. Tiene un pueblo grande cerca y parece que atrae todo el turismo de la zona. Recorremos el pueblo de arriba a abajo y sintonizamos la emisora de la policía, pero no hay avisos de nada. Volvemos a recorrer el pueblo, es pasado el mediodía, tras parar a comer algo, volvemos a tomar dirección Madrid dentro del pueblo, desanimados, cuando la emisora capta un aviso del pueblo vecino. En la carretera que rodea el parado, justo debajo de este, un par de coches sospechosos hacen un intercambio. Miro a Ricardo y nos ponemos los cascos corriendo hacía la moto. Son más de diez minutos los que tardamos en llegar al centro de la ciudad, donde vemos uno de los coches de los que han dado el aviso por la radio. Ricardo reduce la velocidad y puedo ver que dentro va Nero, pero conduce él y va solo. Volvemos a escuchar un aviso por la radio de la policía. El otro coche tambíen está en marcha, ha salido ya a la autopista con tres personas en su interior. Imposible alcanzarlo para nosotros.