Martina no podía concentrarse. Tenía la cara de vergüenza de Raquel clavada en su mente. Cada vez que se cruzaban, ella apartaba la mirada y se ponía colorada. Y ya hacía tres días de la pillada y del traslado de tienda de Víctor. Al final fueron dos semanas lo que decidió Vanessa tenerlo desterrado. Sabía que la chica lo estaba pasando mal, pero no se decidía a hablar con ella ¿Qué le iba a decir si ella misma estaba hecha un lio? ¿Cuánto tardaría Víctor en contarle lo suyo? Y entonces, ¿con qué cara la iba a mirar? La ansiedad había ido a más, en vez de disminuir, como si ahora que ya había pasado todo, afloraran los nervios y la congoja. En medio de todo el lio, estaba agobiada pero no era consciente de lo que se le venía encima. Ahora que hacía balance, una vez Leo tomó su decisión y n

