Verdades.

1005 Palabras
Pasión Prohibida Narrador Allí estaban ellos dos, sentados aún en el jardín con aquella paz que sólo juntos disfrutaban. Julianne se sentía en un nivel de tranquilidad debido a que con él podía conversar plácidamente. Ella reconocía en su interior que era capaz de amar por completo a Edward Griffin y hacerlo feliz, pero también que debía trabajar para que eso fuese de esa forma. Era un hecho que la decisión de casarse con él, la había tomado por salir de aquel infierno en el que se sentía después de la muerte de su padre. El dolor que le causaba recordar aquel momento era inigualable y que su madre deseara el mismo hlmbre que la deseaba a ella, era un extasis después de meses saber que ella era la causante principal de la muerte de aquel gran amor de su vida. Ese golpe que le daría a ella, calmaría su sed de venganza después de todo lo que con su hermana había hecho. — Debemos esperar. Quiero hacer las cosas correctamente contigo. Quiero conocer a tus hijos, quiero involucrarme. Algo me dice que Míah no tomara bien nuestra unión pero ya verás que tus hijos me llegarán a amar — y pasó su mano para acariciar su rostro. Mientras conversaban, por otra ventana observaba Bethany aquel momento en que los dos en confidencia expresaban sus deseos. Los rostros de aquellas dos mujeres, tanto Mademoiselle Lenoir como el de Bethany Johnson, eran de profunda sorpresa y fue evidente para ellas que allí sucedía algo. Bethany no lo quería aceptar pero era una joven muy inteligente y debía saber que su hermana era una joven hermosa, inteligente, soltera y que un hombre como él no se resistiría a ese rostro. Julianne era como una diosa. Su rostro no era cuestionado de forma negativa, al contrario, era alabado por hombres a los que ella sin tantos rodeos rechazaba pero ahora estaba a punto de casarse con él hombre que representaría su nombre en todos lados. Eso no era lo más importante para ella, pero le gustaba la sensación. *** Al día siguiente, Edward Griffin quiso conversar con Mademoiselle, era la oportunidad para expresar las cosas que sucederían a partir de ese momento. — Srta. Grace, es importante lo que hablaré con usted en este instante. Usted sabe que ha permanecido en mi familia durante mucho tiempo y la queremos y hacemos parte de ella — — Dígame Sr. Griffin, ¿acaso sucede algo?— — Quiero hacerla partícipe de una decisión que he tomado. Todos estos años sufriendo por ésta pérdida y estando ahora solo, jamás pensé que me volvería a enamorar. Srta. Grace, voy a volver a casarme — — ¿Casarse? — y su rostro se vio sufrido. — Supongo que está sorprendida por la noticia, no sé si se sorprenderá más cuando se entere de quien se trata — — Ahora que lo dice, me imagino que se trata de la Srta. Julianne Johnson, ¿no es verdad?— El que estaba realmente impresionado ahora era el. No entendía en su interior como ella había podido saber o darse cuenta. *** Agatha Johnson entraba a su mansión con una amiga saltando y riendo de la emoción mientras su hija Julianne leía un revista. Estaba tan calmada, tan tranquila que al verla, el cuerpo se le escrispó. — Me siento tan feliz por ti amiga — — Siii — y sonrió. — No sabes lo lindo que se portó Edward, super atento. Es obvio que esta interesado en mí — — Me imagino que fuiste sola, ¿no?— — No, fuimos todos — dijo de mala gana. Eso terminó por molestar a Julianne y comenzó a reírse demasiado distrayendo a Agatha. — Si, es que creo que ya desea unir a las familias, acercarnos un poco — pero mirar a su hija que reía la sacó de sus casillas. — ¿Se puede saber que te causa tanta risa?— — Madre — y continuó riéndose. — pareces una adolescente — y rió nuevamente. Julianne hizo lo mismo pero con chocancia. — ¡Ah es que claro! Ya entiendo. Él quiere ir creando lazos. Ya escucho la marcha nupcial aquí — decía la amiga de Agatha y Julianne continuó riendo. Su madre reía sin dejar de mirarla. — Es que ya veo los encabezados, la familia Johnson y Griffin unidas por el amor — — La verdad es que te da mucha risa, ¿Por qué no te vas mejor? — — Ay relájate madre, yo solo estoy disfrutando ti felicidad — y rió sin parar. Agatha no la aguantaba ni un minuto más pero la intención principal de Julianne era molestarla y lo logró. Por otro lado, la conversación del Sr. Griffin y Mademoiselle no había culminado. — Míah no soportará esa noticia, esta muy apegada a usted — — Va a ser difícil pero después se repondrá y me va a apoyar. Es por eso que quería conversar con usted para que me ayudara — — ¿Ayudarlo? ¿Como? — — Que le cuente la historia, que hable con ella, que la suavice, para cuando llegue el momento y me toque platicar el tema y no sea tan duro — la Srta. Grace respiró profundo. — Cuente con ello, buscaré el momento para hablar con Míah — — Gracias, le estaré eternamente agradecido — y se marchó. Fue en ese momento en donde los recuerdos a Mademoiselle la embargaron. Recordó cuando la esposa del Sr. Griffin estaba en su lecho de muerte. Propia a esas palabras que tanto dolor le causaban. "Te dejo a mis hijos y a mi esposo Grace, confío plenamente en ti y en la fuerza que tendrás para darle el amor que tanto necesitarán cuando no esté con ellos" Sacó de su cabeza esos pensamientos que le causaron lágrimas. No sabia como realizar éste pedido que con tanta confianza le había dado el Sr. Griffin pero ya estaba comprometida a hacerlo y lo haría a expensas de todo.
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