La filosa navaja de acerco violentamente a la oreja del niño, sin miramientos Benedetto ordenó que el primero corte se llevara a cabo. Con un ágil movimiento un pedazo de carne fue cortado, la oreja comenzó a sangrar y el hijo de Enrico suplicó a su padre llorando a mares. —¡Papá! —Gritó con el rostro rojo de dolor—¡Papá, me duele! ¡Papá! Benedetto le mostro el pequeño pedazo de carne, negó con la cabeza mirando al hombre que había llevado a cabo el corte con los ojos entrecerrados y fingido enfado. —Parece que no tienes buena mano para esto, córtala toda—Ordenó entonces el guardaespaldas lanzando ante los pies del socio de Contti el pedazo de piel perteneciente a tu hijo—Parece que tu lealtad pesa mas que la vida de tu hijo, es una pena, porque para Contti la lealtad a sus socios no va

